Mayo es el mes de María

30 de abril, 2017

Arzobispo Pablo S. Coakley

"Mayo es el mes de María, y reflexiono en eso y me pregunto por qué." Así comienza el poema de Gerard Manley Hopkins, "El Magnificat de Mayo". Es bueno para nosotros preguntarnos también. Coronaciones de Mayo, Día de las Madres, la Festividad de la Visitación y la abundancia del crecimiento primaveral nos recuerdan de la asociación especial de María con esta hermosa época del año.

Durante el mes de mayo de toda la creación está llena de belleza y nueva vida. Quizás aquí está la razón por la que María es tan fácilmente asociada con este tiempo de abundancia. El mes de mayo ofrece un reflejo visible de la continua fecundidad espiritual del seno virginal de María.

Desde tan temprano como el siglo II María ha sido llamada la Nueva Eva, un nombre que significa "madre de los vivientes". María es verdaderamente más digna de este nombre que la primera Eva, ya que al dar a luz a Jesús María dio a luz a la Vida misma.

Hemos recibido una participación en esta nueva vida a través de María y a través de la Iglesia de la que es imagen y modelo. Impulsados por el movimiento de la gracia dentro de nosotros, nos dirigimos a María con la espontaneidad de los niños que acuden a su madre para ser cuidados, encontrar consuelo y obtener ayuda. Para nosotros, que somos sus hijos, ella es, en efecto, como el centenario himno mariano nos dice, "vida, dulzura y esperanza nuestra."

La preocupación maternal más profunda de María es el de asistir al Espíritu Santo para llevar a sus hijos a su plena madurez en Cristo. Con suavidad, pero sin fallar, María nos lleva hacia Jesús. De la misma manera en que ella instruyó al mayordomo a cargo del vino en las Bodas de Caná en Galilea, así nos instruye también a nosotros, "Haced lo que Él os diga" (Juan 2: 5).

De principio a fin, la Virgen María, librada de todo pecado, permaneció totalmente receptiva y sensible a la acción de la gracia de Dios en su vida. Su corazón, atento siempre a la voz de Dios, estaba dispuesto a responder con obediencia que nace de la fe. Ella siempre estaba dispuesta para hacer la voluntad de Dios. Nunca se trataba de ella. "El Poderoso ha hecho obras grandes por mí, Santo es su nombre" (Lc 1, 49).

Mayo es una época de abundancia extraordinaria. Abundancia fluye en los caminos de Dios. María nos enseña que para ser llenados con la vida abundante de Dios tenemos que primero vaciarnos de todo lo que no es de Dios. María no sólo es la madre de Dios, sino también es la primera discípula del niño que concibió en su seno virginal: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra." (Lc 1, 38 )