Esto es sobre algo más que los baños

May 29, 2016

Arzobispo Pablo S. Coakley

A principios de este año me encontré con un baño "todo género" en el aeropuerto de una gran ciudad americana. Nunca había visto tal cosa. Le tomó una foto. Me sorprendió como algo extraño, ciertamente no es algo que yo esperaría encontrar en Oklahoma, por ejemplo. Eso puede estar a punto de cambiar.

 

Los medios de comunicación han estado destacando los intentos legales recientes en algunos estados para mantener a los niños fuera de los baños de la niña y viceversa. Esta última controversia sobre los baños es una manifestación del nuevo campo de batalla sobre el "género". Esta batalla, sin embargo, va más allá de quién puede usar cual baño. De acuerdo con las reglas emitidas por el gobierno de Obama las escuelas públicas ya no pueden diferenciar entre niños y niñas en cuanto su sexo biológico, pero ahora han de reconocer y aceptar su "identidad de género personal". Esta es la base para lo que les permite elegir cual baño usar.

 

La llamada identidad de género, de acuerdo con los teóricos de género, es una cuestión de expresión personal en lugar de la biológica. En consecuencia, si un muchacho se identifica a sí mismo como una chica a continuación, debería estar autorizados a utilizar el baño o áreas de la chicas en cualquier escuela que acepta financiación del gobierno. No se necesita mucho tiempo para imaginar las consecuencias extrañas que esta forma de pensar y el establecimiento de la política pública y ley tendrá en el futuro.

 

Los esfuerzos para resistir la imposición de esta ideología de género que ya están cumpliendo con una fuerte resistencia por parte del gobierno federal y poderosas fuerzas económicas que están decididos a avanzar la reinterpretación radical de la persona humana y las relaciones. En los últimos años, muchos estadounidenses estaban asombrados por la rapidez con que la opinión pública, las normas y leyes culturales cambian con respecto a la aceptación del llamado matrimonio homosexual.

 

Hoy en día cualquier persona que cuestiona la conveniencia de equiparar las uniones homosexuales con el matrimonio tradicional se etiqueta un intolerante, un homófobo y un "enemigo". Las duras sanciones económicas y las leyes que se están promulgando amenazan a los individuos, las empresas y otras asociaciones que disienten de esta nueva ortodoxia radical que está siendo avanzado por una poderosa red de intereses especiales.

 

Lo que los proponentes han llamado "igualdad en el matrimonio" fue sólo el comienzo. La ideología de género es el siguiente tsunami que amenaza con barrer siglos de sabiduría humana aceptada acerca de las diferencias de complementariedad y real entre hombres y mujeres. Estas diferencias no son sólo acerca de la auto-expresión y de elección personal. La ciencia, la filosofía, la teología y la sabiduría acumulada de todas las culturas han reconocido que estas diferencias tienen su origen en algo real y objetivo. Ellos tienen sus raíces en la biología y más fundamentalmente, que tienen sus raíces en el diseño del Creador.

 

La reciente Exhortación Apostólica del Papa Francisco, "La Alegría del Amor", reconoce la amenaza que plantea esta nueva ideología radical de género. Fue el objeto de mucha discusión en el reciente Sínodo de los obispos sobre la familia. El Papa Francisco escribe:

 

Otro desafío surge de diversas formas de una ideología, genéricamente llamada gender, que «niega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y de mujer. Esta presenta una sociedad sin diferencias de sexo, y vacía el fundamento antropológico de la familia. Esta ideología lleva a proyectos educativos y directrices legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente desvinculadas de la diversidad biológica entre hombre y mujer. La identidad humana viene determinada por una opción individualista, que también cambia con el tiempo».

 

Como con todas las nuevas ideologías esta se presenta como indisputable y absoluta. Visiona un nuevo y valiente mundo en que las creaturas se aciertan como creadores de su propia realidad. Esto es demoniaco.  

 

El Papa Francisco continúa … Una cosa es comprender la fragilidad humana o la complejidad de la vida, y otra cosa es aceptar ideologías que pretenden partir en dos los aspectos inseparables de la realidad. No caigamos en el pecado de pretender sustituir al Creador. Somos creaturas, no somos omnipotentes. Lo creado nos precede y debe ser recibido como don. Al mismo tiempo, somos llamados a custodiar nuestra humanidad, y eso significa ante todo aceptarla y respetarla como ha sido creada (Amoris Laetitia 56).

 

No soy un alarmista, pero parece claro que las líneas de batalla se están elaborando con mucha claridad. Y estos son algo más que la extralimitación del gobierno. Esta es una batalla espiritual entre la luz y la oscuridad. ¡San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla!