Los Santos: "¿Quiénes son esa gente?"

Arzobispo Pablo S. Coakley

Yo soy fan de las películas clásicas del cine. Hay una escena en Dos Hombres y Un Destino ("Butch Cassidy and the Sundance Kid") en el que los dos héroes forajidos (Paul Newman y Robert Redford) los están siguiendo a través de montañas y desiertos por una banda implacable de representantes de la ley. A pesar de todos sus esfuerzos, no son capaces de sacudirse de ellos. Sundance se vuelve a Butch y le pregunta con incredulidad, "¿Quiénes son esos tipos?"

Podríamos hacer la misma pregunta mientras nos preparamos para celebrar la Solemnidad de Todos los Santos el 1 de noviembre ¿Quiénes son estos hombres y mujeres a los que la Iglesia le extiende tales honores?

Los santos son los amigos de Jesús. Son hombres y mujeres de todas las edades y razas y culturas que nos recuerdan que todos estamos llamados a ser amigos íntimos de Jesús y compartir su vida. Nos muestran cómo amar y servir como Jesús amó y sirvió. Ellos nos muestran cómo vivir nuestras vidas de tal manera que nosotros también podemos ser dignos de compartir la gloria que Nuestro Señor ha preparado para sus amigos en el cielo. Todos estamos llamados a ser santos.

A veces les pregunto a los candidatos de Confirmación cuántos de ellos se esfuerzan por ser santos. Pocos levantan la mano. Cuando le pregunto a cuántos de ellos están luchando para llegar al cielo, todo el mundo reconoce que esta es su esperanza. Les recuerdo que, además de Dios y los ángeles, los únicos que están en el cielo son los santos. No todos son canonizados, por supuesto. Pero al lado de Dios y los ángeles, los santos son los únicos ciudadanos del cielo. El punto aquí es que todos estamos llamados a la santidad. En formas ordinarias y extraordinarias, incluso, estamos llamados a una vida de virtud que reflejan la bondad, la belleza y la verdad de Jesús, que es nuestro modelo de lo que significa ser plenamente humano, creado a imagen y semejanza de Dios.

Con la ayuda de su gracia y el buen uso de nuestra libertad, la santidad no está más allá de nuestro alcance. Es el derecho de nacimiento que heredamos cuando renacemos por el agua y el Espíritu Santo en el bautismo.

Hace unas semanas, tuve el privilegio de estar presente en Washington, DC, cuando Francisco canonizó a San Junípero Serra. Fue la primera canonización en los Estados Unidos. San Junípero Serra fue un misionero franciscano español del siglo 18 que caminó arriba y abajo de la costa de California estableciendo misiones y proclamando el evangelio de la misericordia a los pueblos nativos. Él los llevó a Jesús.

Más cerca de casa, la causa de beatificación y canonización del hijo nativo Okarche el Padre Stanley Rother continúa avanzando en Roma. Al igual que el Buen Pastor a quien le servía, el Padre Rother dio su vida por el rebaño confiado a su cuidado. Cuando la agitación violenta amenazó su parroquia, a orillas del hermoso lago Atitlán en Guatemala y la muerte vino a llamar a la puerta, él se negó a huir y asegurar su propia seguridad. Él se mantuvo firme, porque el pastor no puede huir a la primera señal de peligro. Se negó a abandonar a sus ovejas, incluso a costa de su propia vida.

"¿Quiénes son esa gente?" Ambos fueron hombres ordinarios, pero la gracia de Dios y su fidelidad a esa gracia los transformó en testigos heroicos de Cristo. Los santos son nuestros héroes y modelos a seguir en la gran aventura de discipulado cristiano. Son marido y mujer, jóvenes, sacerdotes, religiosos y religiosas, viudas, personas solteras y mártires. Todos estamos llamados a la santidad.

La santidad no es algo artificial; sino que pone de manifiesto lo que es mejor y más auténtico en cada uno de nosotros. La llamada a la santidad es una invitación a ser lo que realmente somos.

"Queridos míos, desde ahora somos hijos de Dios, y lo que seremos no se ha manifestado todavía. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es."(1 Jn 3: 2). En la vida de los santos de todas las cualidades que ennoblecen el corazón humano son elevados y perfeccionados por la gracia divina.

"¿Quiénes son esa gente?" Los santos son los hombres y mujeres de todo tiempo y lugar que no sólo señalan el camino al cielo, sino también nos muestran cómo establecer una auténtica civilización del amor y misericordia en la tierra.