El Papa Francisco viene a los Estados Unidos

Arzobispo Pablo S. Coakley

  No importa como midan este evento, la realidad es que la visita del Papa Francisco a los Estados Unidos esta semana será un evento extraordinario. Es difícil recordar un momento en que la Iglesia Católica en los Estados Unidos ha recibido por los medios de comunicación reportajes  tan positivos a lo largo de los dos canales de medios tradicionales y también los nuevos canales sociales. El carisma personal del Papa Francisco es en gran parte responsable del gran interés que su visita pastoral está generando, incluso antes de poner un pie sobre el suelo americano.

 El Papa Francisco estará en los Estados Unidos del 22 al 27 de septiembre. Esta visita incluirá una serie de "primeros".

 Será su primera visita a los Estados Unidos. Se oficiará la primera canonización en los Estados Unidos, cuando se canonice a San Junípero Serra, el evangelista franciscano del siglo XVII y misionero quien estableció las misiones de California.

 Por primera vez, un Papa se dirigirá a una sesión conjunta del Congreso en el Capitolio de Estados Unidos. Y eso es sólo el comienzo de un programa muy completo que traerá el Santo Padre desde Washington DC a Nueva York, donde se dirigirá a las Naciones Unidas, y finalmente a Filadelfia donde celebrará la Misa de clausura del Encuentro Mundial de las Familias que se celebra en los Estados Unidos por primera vez.

 El Papa Francisco se presenta como el jefe de la Iglesia Católica para entregar un mensaje pastoral y evangélico que está seguro de animar, desafiar y vigorizar los fieles, el clero y hombres y mujeres consagradas a través de América. No tengo información privilegiada, pero sin duda podemos esperar que el Santo Padre desarrolle muchos de los temas principales que ha resaltado en los últimos dos años cuando comenzó su ministerio papal.

 Él le recordará a la Iglesia que no podemos centrarnos únicamente en nuestras preocupaciones internas, tan grandes como las puede haber, pero nos retará a salir a las periferias de la sociedad y estar más conscientes de los pobres y olvidados allí dondequiera que se encuentren. Él ha modelado esta forma de vida evangélica por sus propios gestos y su sencilla forma de vida.

 Él, sin duda llamará la atención sobre la difícil situación de los migrantes y refugiados, tanto los que huyen de la violencia en el Medio Oriente (incluyendo cristianos perseguidos), y nuestros propios retos de la migración en los Estados Unidos y América Latina. Él hablará de las amenazas globales a la libertad religiosa, incluyendo los que están aquí en los Estados Unidos.

 Espero que en algún momento nos hable sobre nuestra responsabilidad compartida en el cuidado de la creación de Dios como lo ha escrito en su encíclica "Laudato Si". En esa encíclica el Papa habla de una "ecología integral", destacando la conexión entre las relaciones humanas y la salud del medio ambiente. Él nos llama a transformar nuestras relaciones con Dios, unos con otros y con la creación. Hay implicaciones económicas de este enfoque holístico a una ecología integral, que insiste en que la persona humana se mantenga en el centro de las políticas y actividades económicas.

 Esos son sólo mis observaciones. Habrán otros temas; él ciertamente hablara sobre el matrimonio y la familia y me sorprendería que el Papa no se desarrolle algunos temas inesperados también.

 Por supuesto, el Santo Padre no se dirige sólo a los católicos a través de sus discursos preparados (y sus frecuentes declaraciones espontaneas). Él tendrá la atención del mundo. Cuando la mayor autoridad moral del mundo viene a la nación más poderosa del mundo, sus palabras y sus gestos llevarán el peso y serán analizados por analistas y comentaristas de todo el espectro social, político y religioso.

 Esta será una visita histórica. Rezo para que sea un momento de gracia para nuestra Iglesia y nuestra nación. Por favor oren por el Santo Padre para que él pueda ser el instrumento de Dios de la paz y un poderoso testimonio de la alegría del Evangelio en medio de nosotros.