Valorando la vida: No tiene precio

Arzobispo Paul S. Coakley

Hace más de cuarenta años, la Corte Suprema de los Estados Unidos de Norte América emitió su fallo histórico, en el caso de Roe contra Wade, legalizando el aborto en todo el país. Caso cerrado. Fin de la discusión, ¿O no? Obviamente, la decisión de la Corte Suprema no ha puesto fin al debate público sobre el aborto. La conversación continúa, a menudo de manera bastante contenciosa.

El lanzamiento reciente, y en curso, de una serie de videos clandestinos obtenidos por el Centro para el Progreso Médico demuestran la participación de la organización Planned Parenthood en el tráfico de órganos extraídos de fetos abortados (bebés no nacidos) ha renovado este debate con una urgencia que no se había visto en mucho tiempo. Los videos gráficos y declaraciones incriminatorias realizadas por funcionarios de Planned Parenthood han puesto esa organización y sus aliados en los medios de comunicación y al gobierno a la defensiva. También han despertado las conciencias de mucha gente de buena voluntad y entusiasmado a muchos más en el movimiento pro-vida, proporcionando nuevas evidencias de los hechos horribles intrínsecamente ligados a la dura realidad del aborto, que a menudo han sido disfrazados por eufemismos desinfectadas como "pro-elección", por evitar la palabra proabortista, y "salud reproductiva" por no decir lo que realmente significa que es el tener derecho a decidir sobre la vida de una criatura en el vientre de su madre. Esta justa indignación ha llevado a un nuevo llamado para que el gobierno elimine los fondos federales destinados a la organización de Planned Parenthood, el mayor proveedor de abortos en los Estados Unidos.

Sin hacer un juicio sobre la idoneidad de los métodos utilizados en la obtención de estos videos, no cabe duda de que han dejado en claro una alarmante pérdida de la sensibilidad a la dignidad intrínseca y el valor de la vida humana y de la persona humana. Como es evidente en estos videos y en otras formas de tráfico humano, el respeto por la vida humana se ha vulgarizado tanto que es a menudo es considerado como mera mercancía entre otras que se compra, vende y desecha. El Papa Francisco advirtió proféticamente contra las tendencias de nuestra "cultura del desecho", que ha perdido de vista la soberanía de Dios como Creador y nuestra responsabilidad como mayordomos de todos los dones de Dios.

 Estos videos perturbadores y las controversias que están engendrando ya han llevado a muchos a hablar y exigir mayor claridad en las cuentas y cambios. Pero también es una oportunidad para destacar los buenos esfuerzos e iniciativas que promueven el respeto por la vida y la preocupación auténtica por las mujeres que pueden estar tratando con embarazos problemáticos y los efectos de la pobreza que a menudo las deja sintiéndose vulnerables y sin esperanza. Tenemos la suerte de tener una organización como Birth Choice en nuestra comunidad proveyendo consejería y apoyo prenatal para mujeres embarazadas. Caridades Católicas tiene muchos servicios que ofrecen apoyo y asistencia a mujeres, niños y familias de manera cariñosa y compasiva. Project Gabriel/Proyecto Gabriel apoya a mujeres que experimentan embarazos problemáticos. Rachel’s Vineyard es un retiro para mujeres y hombres que sufren heridas emocionales, espirituales y relacionales por haber participado en un aborto.

Después de haber sido re-sensibilizados a la tragedia del aborto a través de estas recientes controversias llamo a todos los fieles y a todos los hombres de buena voluntad para que tomen algún tipo de acción en apoyo de la dignidad y la santidad de toda vida humana desde la concepción hasta su fin natural. Es nuestra responsabilidad cívica y moral de participar en el proceso político como defensores de la dignidad de la vida humana, con todo lo que ello conlleva. Por último, insto por una respuesta orante. Nuestros corazones deben estar convertidos antes de que nuestra sociedad pueda decretar y abrazar leyes que incorporan un debido respeto por la santidad de la vida de manera consistente. Insto a las oraciones en nuestros hogares y parroquias para un renovado respeto por la dignidad de toda vida humana y para el rechazo de la mentalidad la cultura del desecho. De esta manera se tratarán a los seres humanos como realidad valiosa y no como algo desechables basándose ​​simplemente en su percibida utilidad dependiendo de la salud, edad o estatus económico. Cada vida es preciosa y tiene un valor infinito a los ojos de Dios que nos crea a cada uno de nosotros por amor.