Un nuevo Pentecostés para una nueva evangelización

Arzobispo Pablo S. Coakley

Las novenas no son tan comunes como una forma de piedad popular hoy en día como lo eran antes. Pero todavía están con nosotros. La práctica de rezar una novena, que es una oración de petición que se extiende por nueve días, a menudo se ha utilizado para buscar favores especiales o para prepararse para los grandes eventos o fiestas especiales. En los días previos a mi instalación como Arzobispo de Oklahoma City la familia arquidiócesana fue invitada a rezar una novena buscando la bendición de Dios sobre el nuevo ministerio que estaba a punto de emprender.

La primera novena, que estableció el patrón para las novenas posteriores, fue el período de nueve días de oración tras la Ascensión del Señor, y que conduce a la efusión del Espíritu Santo en Pentecostés. Jesús había instado a los apóstoles a que no se fueran de Jerusalén, sino a esperar el don prometido del Padre para "en pocos días vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo" (Hechos 1: 5).

 

En el día de Pentecostés, el Espíritu Santo descendió con poder sobre los apóstoles y discípulos que se habían reunido en un solo lugar. Acompañados por el sonido de un viento huracanado y lenguas de fuego que se posaron sobre cada uno de ellos el Espíritu Santo transformó a esta banda de creyentes tímidos en discípulos misioneros audaces. Inmediatamente, se dirigieron a las calles de Jerusalén y comenzaron a dar testimonio de la Resurrección de Jesús, sin miedo.

Fue en el día de Pentecostés que el misterio de la Iglesia se manifestó. Pentecostés es el cumpleaños de la Iglesia. Ese día, el Espíritu Santo le dio el impulso decisivo a la misión apostólica de proclamar la Buena Nueva a las naciones. Esa misión continúa hasta nuestros días.

La misión de la Iglesia es evangelizar, es decir, anunciar la Buena Nueva a todas las personas. ¿Cuál es la Buena Noticia? El Papa Francisco expresa el corazón del mensaje evangélico bellamente en su Exhortación Apostólica, “La Alegría del Evangelio”.

 "Jesucristo te ama, dio su vida para salvarte, y ahora está vivo a tu lado cada día, para iluminarte, para fortalecerte, para liberarte."(164).

En nuestro tiempo, la misión de evangelizar está recibiendo un renovado énfasis.

Estamos llamados a abrazar nuestro papel en una nueva evangelización. Hemos estado escuchando mucho acerca de esto, pero todavía nos podemos preguntar: "¿Qué hay de nuevo al respecto?" Ciertamente, no es el contenido o el mensaje lo que es nuevo. ¡Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre! Pero es nuevo, ya que exige un nuevo ardor, nuevos métodos y una nueva forma de expresar ese viejo mensaje en el lenguaje y con un testimonio que es fresco y creíble para la gente en los ambientes culturales actuales.

Tal vez el más sorprendente nuevo elemento en la nueva evangelización es su atención a los bautizados. En el bautismo hemos recibido la capacidad sobrenatural de creer, pero en muchos casos, la fe se ha dormido. Muchos de los bautizados se han vuelto ateos prácticos o funcionales. Es decir, aunque muchos digan creer, no actúan o viven de una manera que demuestra que realmente le han dado el control soberano de sus vidas a Jesucristo. ¡La nueva evangelización reconoce que el evangelizador (usted y yo) también tiene que ser evangelizado! ¡Nuestra fe tiene que volver a despertar!

La evangelización es principalmente la obra del Espíritu Santo. Es la presencia del Espíritu Santo que es la fuente de nuestra alegría cuando nos hemos encontrado con la misericordia de Jesús de una manera personal.

Si nuestros esfuerzos en servicio de una nueva evangelización son para ser fructífera, necesitamos un nuevo Pentecostés. El Papa Francisco escribe, "Evangelizadores con Espíritu quiere decir evangelizadores que se abren sin temor a la acción del Espíritu Santo.

En Pentecostés, el Espíritu hace salir de sí mismos a los Apóstoles y los transforma en anunciadores de las grandezas de Dios, que cada uno comienza a entender en su propia lengua. El Espíritu Santo, además, infunde la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia (parresia), en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente.

Invoquémoslo hoy, bien apoyados en la oración, sin la cual toda acción corre el riesgo de quedarse vacía y el anuncio finalmente carece de alma. Jesús quiere evangelizadores que anuncien la Buena Noticia no sólo con palabras sino sobre todo con una vida que se ha transfigurado en la presencia de Dios."(259).

A medida que nos acercamos al final de la época de Pascua nos estamos preparando de nuevo a celebrar la efusión del Espíritu Santo en la fiesta litúrgica de Pentecostés (24 de mayo).

Al igual que los apóstoles y discípulos durante esa primera novena previos a Pentecostés, los invito a orar con expectativa por la venida del Espíritu Santo que renueva nuestros corazones. La Oficina de la Nueva Evangelización ha preparado una novena sencilla al Espíritu Santo. Por favor, úsenla para orar por la efusión del Espíritu Santo en un nuevo Pentecostés en nuestra vida y en la Iglesia.

Para imprimir o descargar un folleto gratis de la novena en español o inglés, haga clic aquí.