Un buen pastor da su vida por sus ovejas

15 de Abril, 2018
Arzobispo Pablo S. Coakley

"El pastor no puede huir a la primera señal de peligro". Aquellos de nosotros que nos hemos familiarizado con la vida y el testimonio del Beato Stanley Rother reconocemos inmediatamente esas palabras. Eran sus palabras.

Cuando su vida estaba en peligro, tomó la decisión consciente de permanecer con su rebaño. Él dio su vida. El Beato Stanley hizo suyas las palabras de Jesús que escuchamos en el Evangelio del Domingo del Buen Pastor.

"Soy el buen pastor. Un buen pastor da su vida por sus ovejas." No fue un "hombre contratado" que al "ver venir a un lobo, deja las ovejas y huye ".

Cada año, en el Cuarto Domingo de Pascua, la Iglesia observa el Domingo del Buen Pastor y escuchamos el Evangelio proclamado que describe las características del Buen Pastor: fidelidad, amor hasta la muerte, devoción por su rebaño, preocupación por los que andan errantes y perdidos. Es un retrato de Jesús.

Es un recordatorio de lo que los sacerdotes están llamados a encarnar como íconos del Buen Pastor. El Beato Stanley Rother fue un buen pastor. Tenemos muchos buenos pastores sirviendo en la Arquidiócesis de Oklahoma City.

En este número del Sooner Catholic, usted podrá ver imágenes de muchos de nuestros sacerdotes que aceptan nuevas misiones dentro de la arquidiócesis o se están moviendo a una nueva etapa de su sacerdocio. Desde los recién ordenados hasta los que han servido por más de 50 años, damos gracias a Dios por estos hombres cuyas vidas están consagradas a Dios para el servicio de su pueblo. "Tú eres sacerdote para siempre" (Sal 110, 4).

El Domingo del Buen Pastor nos recuerda que debemos orar por nuestros sacerdotes. Se les ha confiado el cuidado pastoral del rebaño de Dios, lo cual es una carga fuerte para llevar. Necesitan nuestro apoyo, nuestras oraciones, nuestro entendimiento y aliento. Nosotros, los sacerdotes, llevamos un tesoro en vasijas de barro.

Estamos conscientes de nuestras debilidades y limitaciones, pero también somos conscientes de que Dios nos ha elegido y consagrado. Él nos usa como sus instrumentos para traer a Jesús a su pueblo y traer a su pueblo a Jesús. Estamos en su lugar en el altar. Somos heraldos de su Evangelio de salvación, canales de su misericordia y ministros del Pan de Vida, la Eucaristía. Somos testigos de esperanza y profetas de su justicia.

La fecundidad de nuestro ministerio sacerdotal está directamente relacionada con nuestra unión con Jesús, quien da su vida por sus ovejas. Al igual que el grano de trigo que debe morir antes de que pueda producir una rica cosecha, nuestras vidas también deben modelarse en este misterio pascual.

La parroquia de Santiago Apóstol en Santiago Atitlán, donde el Beato Stanley Rother sirvió no había tenido una sola vocación sacerdotal por más de 400 años. Desde su muerte han habido nueve sacerdotes ordenados de esa parroquia y al menos siete seminaristas están actualmente en formación.

Oro para que a través del testimonio fiel de sacerdotes como el Beato Stanley y otros, los jóvenes se sientan inspirados a ofrecer sus vidas al servicio de la Iglesia como sacerdotes de nuestra arquidiócesis.

Este año, ya hemos tenido una cantidad casi sin precedentes de llamadas y solicitudes para el seminario.

Por favor oren por buenos pastores. Oremos por nuestros sacerdotes y seminaristas y por una abundante cosecha de vocaciones para la Iglesia en Oklahoma.