Proyecto de Ley SUCCEED (Éxito) del Senador Lankford es un Primer Paso Responsable

29 de Octubre, 2017
Arzobispo Pablo S. Coakley

Nuestra nación ha lidiado con el difícil problema de la inmigración durante cientos de años, luchando por gestionar el cambio a veces rápido en la demografía. A lo largo de las décadas, hemos luchado con una profunda pregunta: ¿Cómo protegemos a nuestros ciudadanos y seguimos siendo una nación de leyes respetando al mismo tiempo la dignidad inherente de cada persona humana?

Los Obispos Católicos de EE. UU. han apoyado desde hace tiempo medidas integrales en el Congreso que toman en consideración los matices significativos de la política de inmigración y ofrecen un equilibrio de misericordia y compasión con el estado de derecho.

En particular, debemos reconocer y proclamar la necesidad de dar la bienvenida a los jóvenes: “El que recibe a un niño como éste en mi nombre, me recibe a mí; y el que me recibe, no me recibe a mí, sino al que me ha enviado.” (Marcos 9:37).

Al acercarse el final de una orden que protege a los niños de la deportación (DACA), es imperativo que encontremos una solución legislativa que logre ese equilibrio adecuado.

El recientemente presentado Proyecto de Ley SUCCEED (Éxito) del Senador James Lankford nos ofrece la oportunidad de una crítica solución inicial que aborde las necesidades de estos niños, mientras que los líderes de nuestra nación trabajan para enfrentar los muchos componentes de la ley federal de inmigración que necesitan reparación.

El Proyecto de Ley SUCCEED (Éxito) toma en cuenta el elemento humano involucrado con casi un millón de jóvenes que enfrentan la separación de sus familias y la expulsión forzosa del único país que muchos han conocido.

El proyecto de ley alienta a los estudiantes menores de 16 años y a aquellos jóvenes adultos que se esfuerzan por convertirse en miembros productivos de la sociedad para continuar su participación y contribución a nuestras escuelas, empresas, familias y comunidades mientras buscan alcanzar la plenitud de su potencial dado por Dios.

El Proyecto de Ley SUCCEED (Éxito) ofrece a los jóvenes un aplazamiento de la amenaza de deportación a cambio del tiempo que pasan en la escuela, el empleo remunerado o el servicio militar. El proyecto de ley no ofrece un "camino a la ciudadanía" para los miembros de la familia.

Le pedimos encarecidamente al Congreso que actúe e encuentre de inmediato una respuesta legislativa a esta urgente necesidad. Prometemos nuestro apoyo para encontrar un medio expeditivo de protección para los jóvenes de DACA.

Como personas de fe, le decimos a los jóvenes de DACA, independientemente de su estado migratorio, que son hijos de Dios y de nuestros hermanos y hermanas.

Este no es un reto fácil, pero debemos aceptarlo, no obstante.

En ausencia de una reforma integral, muchos estados y localidades están asumiendo la responsabilidad de hacer cumplir la ley de inmigración en sus propias manos. Esto ha llevado a abusos e injusticias para muchas familias de Estados Unidos y comunidades de inmigrantes.

El Congreso y el presidente tienen la responsabilidad de unirse para promulgar una reforma que corrija este problema humanitario, respete la dignidad y el trabajo duro de nuestros hermanos y hermanas inmigrantes, y refleje la orgullosa historia de Estados Unidos como una sociedad hospitalaria y una cultura acogedora.

En el centro del problema está la propia identidad de los Estados Unidos, por la que nuestros padres fundadores prometieron sus "vidas, fortunas y honor sagrado". Nuestra Declaración de Independencia le dejó en claro al mundo que se iba a realizar un nuevo modo de entender la libertad, a saber, que los derechos dados a nosotros por Dios fueron dados inalienablemente.

Es con respecto a esos derechos y en reconocimiento de la dignidad inherente de cada persona que la Iglesia Católica está de pie y se resuelve a defender nuestra humanidad común y esperanzada de que cada uno de nosotros pueda aprovechar las bendiciones de Dios.

Reverendísimo Paul S. Coakley
Arzobispo de Oklahoma City

Reverendísimo David A. Konderla
Obispo de Tulsa