La planificación natural familiar es decirle sí al plan de Dios para el amor matrimonial

9 de Julio, 2017

Arzobispo Pablo S. Coakley

Seamos sinceros: parejas que abrazan la práctica de la planificación familiar natural (PFN) son contraculturales. Están nadando contracorriente. Dan testimonio de un valor que ha perdido su brillo en nuestra sociedad: la belleza y bondad de la fertilidad. Las parejas de PFN reconocen que la fertilidad no es ni una molestia ni una maldición, sino una gran bendición. No es una enfermedad a ser tratada y suprimida con productos químicos, sino un regalo para ser recibido con respeto y reverencia.

Contrario a la evidencia médica y el sentido común, nuestro gobierno federal trata la fertilidad como una enfermedad. El Departamento de Salud y Servicios Humanos ordena que todos los anticonceptivos aprobados por el gobierno (incluidos los fármacos que inducen el aborto) se incluyan entre los "servicios preventivos" en todos los planes de seguro de salud. Esta decisión política manifiesta un profundo prejuicio en contra de la vida y la fertilidad. Es una triste ironía que la disponibilidad generalizada de anticonceptivos químicos coincida con una creciente demanda de tratamientos para remediar la infertilidad entre las parejas que son incapaces de concebir.

Cada año, la Iglesia Católica en los Estados Unidos observa la Semana de Concientización sobre Planificación Familiar Natural. El tema del 2017 es "¡Ya es Hora! Di "Sí" al Plan de Dios para el Amor en el Matrimonio". La celebración de este año es del 23 al 29 de julio, coincidiendo con el aniversario de la encíclica papal Humanae Vitae (25 de julio de 1968), que expone nuestras creencias católicas sobre la sexualidad humana, el amor conyugal y la paternidad responsable.

La Iglesia Católica es a menudo retratada como una Iglesia de prohibiciones, es decir, la Iglesia del "no". De hecho, somos fundamentalmente una Iglesia de afirmación; Una Iglesia del "Sí". Debido a que somos inequívocamente provida, nos oponemos al aborto, la eutanasia y muchas otras prácticas contrarias a la dignidad humana. Debido a que somos pro-mujer, pro-hombre y pro-niño, nos oponemos al uso de todas las formas de anticoncepción. Hay una mejor manera.

¿Qué es PFN? La planificación familiar natural es un término paraguas para diversos métodos utilizados por las parejas para lograr y evitar el embarazo. Todos estos métodos de PFN se basan en la observación de signos naturales de fertilidad en el ciclo menstrual de la mujer.

Aunque enraizada y validada por la ciencia médica de vanguardia, la eficacia de la PFN no puede ser juzgada sólo por su alto grado de éxito en evitar el embarazo cuando se utiliza adecuadamente. Su eficacia también se demuestra por el enriquecimiento positivo que aporta a los matrimonios. PFN es una verdadera planificación familiar porque para muchas parejas les ayuda a reconocer el momento óptimo para concebir a un niño. Ellos saben cuándo serán más receptivos al poder creativo de Dios trabajando a través de ellos y el don de su fertilidad para crear nueva vida.

Porque implica la cooperación del esposo y la esposa la PFN enriquece los matrimonios fomentando la comunicación, el respeto mutuo y el autodominio. Los esposos y las esposas deben hablar acerca de su disposición para el embarazo y decidir juntos si este es el momento para la intimidad sexual. Esta conversación y responsabilidad compartida por sus acciones fomenta el respeto mutuo por las necesidades emocionales y físicas y estimula la verdadera ternura en la respuesta mutua durante los tiempos fértiles.

La planificación familiar natural no es anticonceptiva. Cuando se usa con devoción y responsabilidad por parejas, ayuda a que permanezcan abiertos y fieles al plan de Dios para el matrimonio, tanto como dar amor y dar vida (unitivo y procreativo). A diferencia de todas las formas de anticoncepción, la PFN no hace nada para suprimir la fertilidad. En su lugar, las parejas ajustan su comportamiento de acuerdo con sus intenciones para la planificación familiar.

Todas las parejas casadas están llamadas a la paternidad responsable. Para los católicos esto significa en última instancia vivir todos los aspectos de su matrimonio como una expresión de su discipulado y ofrecer su matrimonio a Dios en apertura a Su sabiduría y amor. La forma en que una pareja acepta y respeta su fertilidad es una expresión de su deber de permanecer abiertos al plan creativo de Dios y de formar sus conciencias y tomar decisiones de acuerdo a la verdad revelada por Dios.

Una pareja que practica la PFN, como expresión de paternidad responsable y fiel discipulado, puede considerar en oración las condiciones físicas, económicas, psicológicas y sociales de su matrimonio. Y de esa manera dar la bienvenida generosamente a una familia grande o - por razones serias- puede escoger evitar un nuevo nacimiento por el momento, o incluso por un período indefinido.

La planificación familiar natural ofrece una manera para que las parejas entren más profundamente en el plan de Dios para el matrimonio y la familia. Es realmente una manera de "Decirle Sí al Plan de Dios para el Amor Matrimonial".