Seis Días en Tierra Santa con CRS

Nota del Traductor: Catholic Relief Sevices, CRS por sus siglas en inglés, se traduce como Servicios de Auxilio Católico, una agencia internacional humanitaria fundada por los Católicos de los Estados Unidos.

Cuando acepté mi nombramiento para ocupar la Dirección General de la Junta de Directores de Catholic Relief Services, reconocí la importancia de proporcionar informes ocasionales al pueblo de la Arquidiócesis con respecto a estas responsabilidades, sobre todo cuando me llevan al extranjero por asuntos de CRS. CRS lleva a cabo el compromiso de los obispos de Estados Unidos en nombre de los católicos en los Estados Unidos para ayudar a los pobres y vulnerables en el extranjeros. Desde esta perspectiva, actúo como su embajador para demostrar nuestra solidaridad y apoyo a nuestros hermanos y hermanas que sufren en más de 90 países alrededor del mundo.

Muchos de los lugares servidos por CRS son de difícil acceso y la vida en esos lugares es a menudo impredecible. Mi reciente viaje como parte de una pequeña delegación de CRS al Medio Oriente demuestra esta realidad con creces. Poco antes de nuestra salida programada para el Líbano nos aconsejaron renunciar a esta parada debido a los problemas de seguridad actuales en ese país. Al salir de Oklahoma City para comenzar el itinerario abreviado en Jordania, problemas mecánicos causaron una complicación en el viaje que eliminó esa parte del itinerario, así, al menos para mí. Eso dejó a la Tierra Santa.

 

El viaje fue parte peregrinación y parte visita humanitaria. Después de llegar a Jerusalén hicimos tiempo para orar y celebrar Misas todos los días en los lugares sagrados, como la Iglesia del Santo Sepulcro, la Iglesia de la Natividad en Belén y en la Vía Dolorosa la Iglesia de la Flagelación. Es una experiencia poderosa que conmueve a cualquier cristiano el caminar por los caminos que caminaron Jesús y los Apóstoles y ser testigo de la continuidad histórica viviente de la comunidad cristiana que aún hoy florece allí, aunque bajo crecientes presiones políticas y dificultades económicas que hacen la vida muy difícil.

Los cristianos nativos de Tierra Santa son palestinos. Como tales, sufren bajo muchas de las mismas dificultades que sus hermanos y hermanas musulmanes sufren en Cisjordania y Gaza, donde vive la mayoría. La vida de los palestinos en Tierra Santa está marcada por un desempleo muy elevado, agravado por la falta de libertad de movimiento, que a menudo separa a las familias entre sí y de los agricultores de sus campos y rebaños. Hay pocas oportunidades para el desarrollo económico. Esto es particularmente evidente en Belén, que se ha convertido en una ciudad amurallada. El acercarse a la pequeña ciudad de Belén se parece al acercamiento a una prisión de máxima seguridad, con altos muros de 30 pies, alambre de púas y puestos de control armados. Hebrón, el lugar de la antigua Tumba Herodiana de los Patriarcas, también es una ciudad dividida, donde la vida se complica por las zonas de seguridad que prohíben la libre circulación y los asentamientos judíos, que son tan evidentes en toda la ocupada Ribera Occidental.

Históricamente, Gaza es una ciudad de importancia estratégica en la costa mediterránea. Visitamos la parroquia local, llamada Sagrada Familia. Su santuario está decorado con un mural que representa la huida a Egipto, porque la tradición sostiene que la Sagrada Familia habría pasado por Gaza mientras huían del intento homicida de Herodes a la vida del niño Jesús. CRS apoya las obras de la parroquia, entre sus muchos otros proyectos en Gaza.

En la Franja de Gaza nos encontramos condiciones mucho peores que cualquier cosa que yo había imaginado. En una tierra de sólo 25 millas de largo y cinco millas de ancho hay más de 1.8 millones de habitantes hacinados y viviendo en condiciones inhumanas muy duras. Más del 50 % son considerados refugiados, ya que fueron reubicados allí durante la partición de Palestina en 1948, que creó el Estado de Israel. La armada zona de seguridad que rodea Gaza y los barcos de guerra que patrullan la costa, sin duda contribuyen a la sensación de una zona de batalla. Ciertamente, no hay libertad de movimiento dentro y fuera de Gaza. ¡Algunos de los miembros del personal de CRS en Gaza que se les dio permiso para asistir a la celebración del 50 aniversario de Jerusalén salieron de Gaza por primera vez en sus vidas! Al visitar un hermoso hogar para niños con graves discapacidades operado por las Misioneras de la Caridad y apoyado por CRS una de las hermanas dirigió mi atención al sonido de un zumbido sobre nosotros. “Es un VANT”, (vehículo aéreo no tripulado o drone en inglés) observó la hermana con total naturalidad.

Gaza es una franja de tierra con un abarrotado hacinamiento que carece incluso de energía confiable para mantener funcionando sus plantas de tratamiento de aguas residuales. Los generadores se cierran varias horas cada día a causa de la falta de combustible para su funcionamiento. Esto da lugar a aguas residuales que se bombean en las aguas una vez cristalinas del Mar Mediterráneo. Se olía mucho antes de que lo vieramos. Es un verdadero desastre humanitario y ecológico.

En medio de estas difíciles circunstancias CRS ​​trabaja en una variedad de maneras para aliviar la pobreza aplastante y proporcionar seguridad alimentaria, proporcionar a pequeña escala oportunidades de desarrollo económico y justas cooperativas de comercio, alentar los esfuerzos de construcción de paz y dar apoyo directo a la comunidad cristiana. Como parte de la misión universal de la Iglesia Católica CRS trabaja con las instituciones católicas, así como de otras organizaciones, para ayudar a las personas según sus necesidades y no según su credo, raza o nacionalidad. Si desea obtener más información sobre el trabajo de CRS en Tierra Santa o en otro lugar, por favor visite crs.org.

 

La Tierra Santa es una tierra sagrada para judíos, cristianos y musulmanes. Pero también es una tierra violenta que anhela una paz justa. Una de las razones importantes para viajar a Tierra Santa en este tiempo era para celebrar el 50 aniversario de servicios CRS en esa parte del mundo. Han sido en realidad 52 años, pero como dije la vida en algunas partes del mundo es a menudo complicada por circunstancias fuera de nuestro control, así que estábamos celebrando 50 años con un par de años de retraso. Teníamos dos celebraciones, una en Jerusalén y uno en Ramala, el centro comercial de la Ribera Occidental. Marcamos la celebración en Jerusalén con una Misa y la recepción a la que asistieron muchos de nuestro personal de CRS, socios e invitados especiales. El celebrante principal de la Misa fue el patriarca latino, Su Beatitud el Patriarca Foad Twal. El concelebrante principal incluyó al Nuncio Apostólico para Israel y Delegado Apostólico en Jerusalén y Palestina, el Arzobispo Giuseppe Lazzarotto.