DOMINGO DEL SACERDOCIO: ¡Dele las Gracias a un Sacerdote!

Para los católicos que han vivido bastante, es obvio lo mucho que ha cambiado el sacerdocio en esta Arquidiócesis durante los últimos cincuenta años. Pero entonces, ¡todo el mundo ha cambiado! Una diferencia muy notable es que nuestro presbiterio es mucho más cultural y étnicamente diverso que nunca antes. En nuestro último Retiro Sacerdotal él director del retiro comentó que nuestros sacerdotes se asemejan a una, “¡miniatura de las Naciones Unidas!”

¡Ciertamente, las demandas y las expectativas puestas sobre los sacerdotes en el año 2013 son muy diferentes de las de 1963, al inicio del Concilio Vaticano II!  Por ejemplo, en la coordinación de los distintos ministerios parroquiales, sacerdotes hoy pasan mucho más tiempo en reuniones, organización y consulta que en el pasado. El papel del gobierno pastoral se ha vuelto mucho más difícil que en los días en que el padre se encargaba de casi todo, excepto la escuela parroquial que por lo general, ¡han sido confiados a una religiosa! Hoy párrocos deben colaborar de varias formas con los diáconos, religiosas y ministros eclesiales laicos, así como personal de la parroquia y voluntarios.  Estos hombres y mujeres que sirven en los roles de servicio y liderazgo parroquial que habría sido difícil de imaginar hace cincuenta años.

Nuestros sacerdotes son un grupo de hombres muy resilientes. Estoy muy orgulloso de ellos. Como dice el refrán, "cuanto más cambian las cosas, más permanecen igual." A pesar de muchos cambios en la vida de la Iglesia y en el papel de los laicos, el núcleo de la identidad sacerdotal no ha cambiado en absoluto. Él sigue siendo "Padre".  Como nuestro padre espiritual nos imparte una participación en la vida eterna por medio de los sacramentos. Nos instruye, guía y consuela. Celebra la Misa. Escucha nuestras confesiones. Encamina nuestros hijos por la vida matrimonial. Nos prepara para la muerte y lleva al descanso eterno. Ha habido muchos cambios en las formas externas de ministerio sacerdotal, pero la misión esencial del ministerio sacerdotal sigue siendo la misma. Los sacerdotes ordenados comparten en una forma única el sacerdocio de Jesucristo, Cabeza y Pastor de la Iglesia. Es un icono de Cristo, el Buen Pastor, que dedica su vida a la edificación del Cuerpo de Cristo.

Gracias a la iniciativa del Consejo Estadounidense de Serra Internacional y Encuentro Matrimonial Mundial, estamos celebrando el Domingo del Sacerdocio este fin de semana, el último domingo de octubre. Domingo del Sacerdocio nos da la oportunidad de expresar nuestro reconocimiento a estos héroes ordinarios que se entregan con tanta generosidad y valentía al servicio de Cristo y de la Iglesia. Yo los animo a que tomen el tiempo para recordar a los sacerdotes que le han acompañado en los momentos ordinarios y extraordinarios de sus vidas. Tomen tiempo hoy para agradecerle a los sacerdotes de su parroquia, y mostrarles su apoyo durante todo el año.

El Domingo del Sacerdocio es sólo una manera de celebrar la importancia del sacerdocio en la vida de la Iglesia. Nos da la oportunidad de agradecer a los que nos han servido y afirmar esta vocación sagrada como un regalo que debe ser apreciado por todos. ¡Por favor, oren por nuestros sacerdotes y oren por las vocaciones!