¡Vayan y Hagan Discípulos!

Hace unos dieciocho meses formé un equipo de sacerdotes, religiosos y laicos, hombres y mujeres para que me ayudaran a discernir una visión mutuamente compartida para guiar a la Arquidiócesis dentro los próximos cinco años. ¡Hemos llegado a la conclusión de ese trabajo! En este número del “Sooner Catholic” (periódico oficial de la Arquidiócesis de Oklahoma City) estoy ansioso por proclamar esa visión y anunciar las tres prioridades diocesanas que centrarán nuestras iniciativas y esfuerzos pastorales para los próximos años.

He escrito una carta pastoral anunciando esta visión, “Vayan y Hagan Discípulos”. Invito a cada uno de ustedes a tomar tiempo para leer y reflexionar sobre esta carta pastoral. Se presenta en este número del periódico y en nuestra página web arquidiocesana. La carta pastoral proporciona el contexto y los detalles de la visión, así como nuestras tres prioridades y sus objetivos inmediatos.

Resulta que el equipo reconoció que nuestro trabajo en realidad no consiste en crear una visión, sino en discernir y aceptar la visión que el mismo Señor nos ha dado. "Vayan y hagan discípulos" (Mt 28:19) Este es el mandato que Jesús dio a sus discípulos, cuando se preparaba para volver al Padre y enviar el Espíritu Santo. Es la clara visión que anima a la Iglesia en todas las épocas al cumplir su misión evangelizadora.

"Vayan y Hagan Discípulos." Al proclamar esta visión de la Arquidiócesis de Oklahoma City hoy, nos centramos en el corazón y la esencia de lo que significa ser católico. No es, ante todo, sobre la construcción y el mantenimiento de las instituciones y estructuras finas, aunque éstos tienen su lugar propio. Jesús primero nos llama a ser discípulos. Cada uno de nosotros está invitado a la amistad con Jesús como un miembro de su Iglesia. El resto se deriva de este encuentro y de esta relación.

Para llegar a ser un discípulo significa entrar en el camino de la conversión. Jesucristo ofrece a cada uno de nosotros la gracia de experimentar de nuevo la Buena Nueva de la salvación en nuestras vidas. Pero esta oferta requiere una respuesta de nosotros. No basta con mantener el statu quo. No podemos esconder el don de la fe colocándola en algún compartimento remoto y seguro de nuestras vidas. Vivir la fe hará demandas sobre nosotros, ya que ilumina y dirige la totalidad de nuestras vidas.

Lo que hemos recibido como un don debemos estar dispuestos a darlo como un regalo. ¡Estamos llamados a ser discípulos misioneros! Si no estamos creciendo en nuestra fe y compartiendo nuestra fe con otros, nuestra fe puede eventualmente atrofiarse y morir. En el mejor caso esa fe se convierte en un accesorio superficial y sin sentido en nuestras vidas.

La carta pastoral, “Vayan y Hagan Discípulos”, no sólo articula una visión, sino que también establece tres prioridades claramente enfocadas: Nueva Evangelización, Formación de Fe y el Ministerio Hispano. Al igual que la visión misma estas prioridades tienen por objeto guiar todos nuestros departamentos arquidiocesanos, parroquias, organizaciones e instituciones en la toma de decisiones y la planificación en el transcurso de los próximos años. En última instancia, desafían a cada uno de nosotros a vivir como discípulos misioneros en el mundo atrayendo a todas las personas a Cristo y a su Iglesia.