Presentando al Papa Francisco

Incluso con un coro creciente de observadores, comentaristas y pronosticadores que estaban a punto de considerar a la Iglesia Católica como una mera reliquia del pasado, debido a su catálogo de escándalos recientes y a la creciente indiferencia de muchos hacia la Iglesia, sucedió algo extraordinario. Un hombre humilde de Argentina, un pastor con un amor especial por los pobres, el Cardenal Jorge Mario Bergoglio, SJ, fue presentado como nuestro nuevo Papa. Él eligió el nombre Francisco.

Cuando el Papa Francisco salió al balcón de la Basílica de San Pedro y se quedó en silencio ante la multitud reunida en la plaza, y de hecho ante el mundo entero, estaba claro que algo nuevo y de gran importancia estaba ocurriendo. Sí, él es nuestro nuevo Papa. Pero más allá de ese simple hecho, tuve la sensación de algo más. Tal vez el hecho de que yo no sabía casi nada de él despertó mi interés y fascinación. Mi primera pregunta fue: "¿Quién es este hombre?" Esta es la pregunta en todas nuestras mentes. Él es nuestro Santo Padre. Nosotros ya lo amamos. Pero queremos llegar a conocerlo. Nos impacto su serenidad, su sencillez, su humildad evidente. Me conmovió intensamente su reverencia profunda cuando le pidió al mundo que oren por él.

Si bien nonos corresponde el saber lo que ocurrió durante el cónclave, es evidente que el Espíritu Santo ha intervenido de una manera sorprendente guiando la elección de los cardenales electores hacia el cardenal Bergoglio. Él es un extraño. Nunca ocupó un cargo en la curia vaticana. Él es el Papa de muchas primicias: el primer Papa no europeo en más de un milenio, el primer Papa de las Américas, el primer Papa Jesuita,  el primer Papa en elegir el nombre Francisco.

La elección de su nombre ha provocado gran interés entre los fieles, entre otros cristianos e incluso entre los no creyentes. Durante una reunión con los periodistas el sábado después de su elección, compartió personalmente cómo llegó a elegir este nombre. Durante la votación papal el cardenal Bergoglio estaba sentado junto al cardenal Claudio Hummes, a quien describió como un "muy querido amigo.". En sus propias palabras: "Cuando las cosas se estaban poniendo un poco’ peligrosas’, el me consolaba. Y entonces, cuando los votos alcanzaron los dos tercios, hubo el habitual aplauso porque el Papa había sido elegido. Él me abrazó y me dijo: ‘No te olvides de los pobres’. Y esa palabra quedo pegada aquí (tocándose su frente), los pobres, los pobres. Luego, inmediatamente, en relación a los pobres, pensé en San Francisco de Asís. ....... Y así, el nombre vino a mi corazón: Francisco de Asís. Para mí, él es el hombre de la pobreza, el hombre de la paz, el hombre que ama y salvaguarda a la creación. ....... ¡Oh, cómo deseo una Iglesia pobre y para los pobres!"

Por los detalles de sus primeros gestos como Papa, sus primeras homilías y discursos, es evidente que este tema se convertirá probablemente en uno de los sellos de identidad de este nuevo pontificado. En el momento de su conversión, San Francisco de Asís recibió un mandato especial del Señor, "Francisco, reconstruye mi Iglesia." San Francisco fue escogido por el Señor para llevar a cabo una gran renovación dentro de la Iglesia de su tiempo. Me parece que ya hay pruebas de una brisa fresca que sopla a través de la Iglesia en este momento, el soplo del Espíritu Santo. El Espíritu Santo sigue trabajando renovando, manteniendo y guiando a la Iglesia.

El Papa Francisco humildemente nos pidió que oráramos por él. Hagámoslo. Los obstáculos que el enfrenta son enormes. Las cargas y los desafíos del oficio Petrino son inimaginables. Pero el futuro está en las manos de Dios. Dios le ha confiado al Papa Francisco, el Vicario de Cristo en la tierra, el cuidado de la Iglesia. ¡Viva il Papa!