• 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8

Tomen una vista más amplia de la Cuaresma

Me encanta la Cuaresma. Por favor, no me malinterpreten. No es que anhelo la penitencia o la abnegación con más entusiasmo que otros. El espíritu está dispuesto, ¡pero la carne es débil! Las disciplinas de la Cuaresma, por supuesto, implican la abnegación. Pero estos actos de penitencia y el dar limosna, así como nuestro mayor compromiso a la oración, son liberadores. Ellos se dirigen hacia la renovación. La Cuaresma es la época litúrgica que destaca el llamado al arrepentimiento y a la conversión continua más urgentemente que cualquier otra. Ahora es el momento de prepararnos con toda la Iglesia para la celebración y experiencia de nueva vida en la Pascua. Jesucristo murió por ti y por mí. Sólo compartiremos la alegría de su victoria si reconocemos nuestra necesidad de un Salvador. La Cuaresma nos pone en contacto con esa profunda necesidad humana y espiritual.

Si estamos buscando realmente una conversión más profunda a Cristo y deseamos vivir como sus discípulos parece extraño que normalmente tomamos penitencias y disciplinas durante la Cuaresma simplemente para deshacerse de ellas en la Pascua. Por desgracia, esto es a menudo la manera en que nos acercamos a la época penitencial. El discipulado es un viaje de toda la vida y una forma de vivir durante todo el año. Las disciplinas cuaresmales más fructíferas nos ayudan a centrarnos en aquellas áreas de nuestra vida donde el Señor nos llama a una conversión y arrepentimiento más profunda. En otras palabras, no es principalmente acerca de cuál placer legítimo debo renunciar durante la Cuaresma, sino de cual pecado en nuestra vida tenemos que arrepentirnos para que podamos seguir a Cristo con mayor fidelidad. ¿Qué obstáculos hay que eliminar? ¿Qué relaciones tienen que ser reparadas, mejoradas o terminadas? ¿Qué malos hábitos deben ser rotos? ¿Qué virtudes (buenos hábitos) necesitan ser fortalecidos? Nuestros actos de ayuno, dar limosna y oración abren nuestros corazones a la gracia de Dios, para que podamos seguir a Cristo más de cerca. 

La gracia de la Cuaresma es una invitación para realizar cambios permanentes en nuestras vidas. ¿Qué tal si cambiamos nuestra actitud hacia el Sacramento de la Penitencia? A partir de esta Cuaresma, invitémonos a acercarnos a este gran sacramento de la misericordia con más frecuencia. Sin la gracia y sanación que nos llega a través del Sacramento de la Penitencia, ¿cómo podremos experimentar la más profunda conversión y crecimiento espiritual que el Señor desea para nosotros?

La mayoría de los católicos todavía reconocen la importancia de una buena confesión durante la Cuaresma. Es la forma en que nos preparamos para la celebración de la Pascua. Humildemente confesamos nuestra pecaminosidad buscando la misericordia divina y experimentamos la gracia liberadora de la reconciliación con Dios y su Iglesia. Desafortunadamente, demasiados católicos se acercan al Sacramento de la Penitencia sólo durante la Cuaresma. Si realmente es tan beneficioso, ¿por qué nos acercamos a él con tan poca frecuencia? 

 

San Juan María Vianney, reconoció la importancia de este sacramento para la renovación de su parroquia. Pasó incontables horas escuchando confesiones porque vio este gran don, que estaba siendo descuidado en su tiempo como también lo es en el nuestro, como la llave que liberaría a su pueblo de su esclavitud al pecado y que los conduciría hacia a gran santidad. Al predicar su importancia, orar por la conversión de sus feligreses, y estando disponible para ellos en el confesionario, con el tiempo fue testigo de los frutos de una gran renovación espiritual en su parroquia. La renovación comenzó con el Sacramento de la Penitencia que ayudo a su pueblo a experimentar la gran misericordia de Dios, y les abrió el corazón a la fructuosa recepción de la Eucaristía y el afán por hacer obras de caridad.

"Es hermoso pensar que tenemos un sacramento que cura las heridas en nuestra alma", exclamó San Juan María Vianney. ¿Por qué no habríamos de ir con frecuencia para recibir los beneficios de este gran sacramento? Cada uno de nosotros anhela la profunda experiencia de la libertad y la paz que viene de una conciencia limpia y la experiencia de ser perdonados y liberados de nuestra esclavitud al pecado. San Juan María Vianney describe los efectos de este sacramento exactamente en esos términos: "El buen Dios en el momento de la absolución lanza nuestros pecados detrás de sus hombros, es decir, Él se olvida de ellos, Él los destruye, nunca volverán a aparecer de nuevo." 

Esta Cuaresma, tomen una vista más amplia. Reconozcan la necesidad de cambios duraderos y de una conversión continua. Un compromiso con la celebración frecuente del Sacramento de la Penitencia transformará ese resultado tan esperado de un mero sueño a una realidad.