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ADVIENTO

En la sencilla belleza de su liturgia Adviento es una de las épocas más ricas del año. Las oraciones y lecturas en la Misa, así como los himnos y antífonas de la Liturgia de las Horas nos invitan a una reflexión tranquila que aumenta nuestro sentido de añoranza, mientras nos preparamos para recibir al Rey que viene a salvarnos.

Adviento es también una época con rituales y tradiciones memorables para el hogar también. Iluminando cada vela de la corona de Adviento puede ser la ocasión para reunir a la familia en un momento de oración. La anticipación y la alegría del niño cada día al abrir otra puerta o ventana de un calendario de Adviento nos recuerda por qué el Reino de los Cielos le pertenece a los que se hacen como niños pequeños.

Precisamente porque la época de Adviento se caracteriza por la espera tranquila y preparación sin prisas es que se pierde fácilmente en el ruido y frenesí de la comercialización de la época navideña. "Viernes Negro" se ha convertido ahora en "Jueves Negro".  Ni siquiera esperamos a que se laven y guarden los platos de Acción de Gracias antes de que comience el frenesí de las compras. Las presiones de las compras de gangas y ese regalo perfecto, las rondas de fiestas, las decoraciones y los viajes generan un nivel de estrés y de ajetreo que es todo menos oportunidad de reflexión. No es de extrañar que tantas personas experimenten sólo agotamiento o decepción cuando finalmente llega la Navidad.

Es un síntoma lamentable y revelador que tantos árboles de Navidad ya están despojados y ensuciando la acera y los vertederos en el día después de la Navidad. ¿Fue sólo tiempo de regalos? La "temporada de compras" puede haber terminado, pero la verdadera fiesta de la Navidad esta solo comenzando. Como Católicos celebramos el día la Octava de la Navidad el 1 de enero al honrar a la Madre de Dios y la época Navideño llegará a su punto culminante en la fiesta de la Epifanía, también conocido en muchos países de Latinoamérica como la Fiesta de Reyes. La verdadera época de la Navidad se ha eliminado completamente en nuestra cultura al igual que el Adviento ha sido reemplazado por un sustituto comercial. ¿Qué podemos hacer? Podemos dejar que el Adviento sea Adviento. Y que la Navidad sea Navidad.

Para una gran fiesta como la Navidad necesitamos las semanas de Adviento para prepararnos adecuadamente. Necesitamos las semanas de Adviento para reflexionar y recordar las promesas antiguas de Dios y experimentar la nostalgia de esos patriarcas y profetas que todavía encuentra su eco en nuestros corazones hoy. Es el anhelo que clama: "¡Maranatha! ¡Ven, Señor Jesús!"

La palabra Adviento significa “venida” o advenimiento. Durante el Adviento nos preparamos para celebrar la venida del Señor en la historia cuando él nació como un niño en Belén. También nos preparamos para su venida en gloria en el cual juzgará a las naciones y entregará el Reino a su Padre celestial. Pero también existe la llegada oculta del Señor a nosotros cada día en el misterio de su gracia.

La Navidad no es sólo un recuerdo nostálgico de un suceso ocurrido en un lugar lejano hace mucho tiempo. Tampoco nos preparamos para el nacimiento de Cristo, fingiendo que aún no ha nacido. Al recordar y meditar los misterios que conducen y que rodearon el nacimiento de Jesús, ¡el Espíritu nos abre el corazón para experimentar su venida como algo nuevo para nosotros! ¡Jesucristo nació para traer la salvación a nuestro propio mundo, y para traer alegría y esperanza a nuestros corazones hoy! Él viene a renovar un viejo mundo envejecido por el pecado y hacer nuevas todas las cosas. La gracia del Adviento nos invita a disfrutar de su venida con nuevos corazones, como si fuera, tal vez, por primera vez. El Señor viene a nosotros de esta manera oculta a través de su Santa Palabra. Él viene sobre todo a través de la celebración de los Sacramentos por la que nos comunica el don de la salvación a cada uno de nosotros.

Adviento nos recuerda que hay mucho más en juego aquí que la obtención y el gastar. Hay una verdadera razón para regocijarse. Dios está con nosotros. ¡Hoy!