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Escuelas Católicas Mantienen la Fe Como lo Primero

Por Arzobispo Pablo S. Coakley
Arzobispo de Oklahoma City
December 29, 2012

Como pueden notar aquellos que de vez en cuando escanean mi calendario público, paso mucho tiempo visitando nuestras Escuelas Católicas. Cada año viajo a cada una de las veintidós Escuelas Católicas primarias y de educación media de todo la Arquidiócesis. Entre estas tenemos dos preparatorias tradicionales, una preparatoria virtual,  dieciocho escuelas primarias y una escuela para niños autistas. Estoy orgulloso de cada una de estas instituciones. Cada una de ellas representa un compromiso compartido entre los padres, pastores, administradores, profesores y personal, las parroquias y la arquidiócesis.

Desde los primeros días de la historia de la Iglesia en los Estados Unidos y en Oklahoma, las Escuelas Católicas han tenido un papel insustituible en la vida y misión de la Iglesia. Gran parte del mérito de este rico patrimonio se debe a los religiosos y religiosas que fueron pioneros en algunas de nuestras primeras Escuelas Católicas. Celebramos este compromiso y legado continuo anualmente durante la Semana de las Escuelas Católicas, que se observa este año a partir del 27 de enero.
El tema de la Semana de las Escuelas Católicas 2013 es “Escuelas Católicas Elevan los Estándares.” Nuestras escuelas se han comprometido en alcanzar y promover la excelencia en todos los ámbitos. Sin embargo Podemos lograr esto, sólo si tenemos clara la razón por la cual existimos. Al tratar de elevar los estándares en todos los ámbitos, elevamos nuestra fe al nivel más alto.
Durante este Año de la Fe, es bueno destacar la oportunidad privilegiada que tienen las Escuelas Católicas en relación con el fortalecimiento y la entrega a otros de nuestra Fe Católica. Como ex-presión de la misión de la Iglesia el propósito principal de nuestras escuelas es ser comunidades evangelizadoras de discípulos. Las Escuelas Católicas son lugares privilegiados de evangelización. Aquí la fe se alimenta a través de una estrecha colaboración con los padres. La fe se celebra a través del culto y la oración. La fe se vive en el servicio amoroso a los demás. La fe se fortalece a medida que sea integrada en todo el currículo escolar y en todas las facetas del entorno educativo. Aquí buscamos la excelencia en la enseñanza académica, así como en la formación de la fe. Hacemos esto al ser auténticamente Católicos en nuestra enseñanza y en la práctica, y también al ser inclusivos de estudiantes de todos los ámbitos sociales, económicos y étnicos. Les damos la bienvenida a estudiantes de otras tradiciones religiosas, pero debemos darles la oportunidad de apreciar la plenitud de la fe y el patrimonio Católico.
Para que nuestras escuelas católicas sigan floreciendo tenemos que crear estrategias para hacer crecer nuestra matrícula y para que las Escuelas Católicas sean accesibles cada vez a más niños. Nuestras escuelas necesitan una base financiera sólida si quieren seguir siendo viables. Nuestras escuelas necesitan maneras de proporcionar ayuda financiera a aquellos que de otra manera no podrían permitirse el lujo de los beneficios de una educación católica. Estos siguen siendo algunos de nuestros más grandes retos, y la mayor amenaza para el florecimiento continuo de nuestras Escuelas Católicas.
Nuestras Escuelas Católicas han prosperado debido a la generosa mayordomía (buena administración y corresponsabilidad) de familias, mujeres y hombres religiosos, sacerdotes y feligreses quienes juntos han hecho enormes sacrificios para que las Escuelas Católicas sean accesibles para sus hijos, nietos y los hijos de sus vecinos. Siempre ha sido un compromiso compartido y un sacrificio compartido.
El futuro depende de nuestra capacidad de mantener este espíritu de mayordomía. Nos están beneficiando de los sacrificios de aquellos que han ido antes que nosotros. Y tenemos que tener en cuenta aquellos que vendrán después de nosotros. No podemos dejar el costo total de la educación católica solamente sobre los hombros de los padres de los niños de hoy en las Escuelas Católicas. Para la mayoría es simplemente demasiado caro. Tengamos o no hijos en las Escuelas Católicas todos nos beneficiamos de mantener fuertes a las Escuelas Católicas.
Espero que disfruten el anexo especial en esta edición que perfila las Escuelas Católicas y cómo nos estamos esforzando para mantenerlas fuertes.