Un año de santos inusuales de la A a la Z

¡Con algunos notables futuros santos también!

Pedro A. Moreno, O.P.
Director, Oficina de Ministerio Hispano

Esta serie de columnas sobre santos ha sido divertida. Aprendí sobre santos a quienes debería haber conocido y sobre santos que nunca había escuchado mencionar, como el santo de hoy en esta última columna del año.

Dos cosas importantes a tener en cuenta acerca de todos los santos mencionados, y no mencionados también, durante este pasado año. Todos ellos comparten una hermosa cercanía con Cristo y todos son una prueba viviente de que también podemos ser santos. Esta es nuestra vocación. Cristo nos invita a todos y cada uno de nosotros a ser su mejor amigo.

La Iglesia nos recuerda que:

"Pues Cristo, el Hijo de Dios, quien con el Padre y el Espíritu Santo es proclamado «el único Santo», amó a la Iglesia como a su esposa, entregándose a Sí mismo por ella para santificarla, la unió a Sí como su propio cuerpo y la enriqueció con el don del Espíritu Santo para gloria de Dios. Por ello, en la Iglesia, todos, lo mismo quienes pertenecen a la Jerarquía que los apacentados por ella, están llamados a la santidad, según aquello del Apóstol: «Porgue ésta es la voluntad de Dios, vuestra santificación». "(Lumen Gentium, 39).
 
La Iglesia también nos recuerda que esta cercanía a Cristo, esta amistad, esta creciente relación de amor a la que todos estamos llamados, se expresará de muchas y variadas maneras. Cada santo es diferente. Cada santo es único. Cada santo refleja a Cristo de una manera verdadera pero original:

"Esta santidad de la Iglesia se manifiesta y sin cesar debe manifestarse en los frutos de gracia que el Espíritu produce en los fieles. Se expresa multiformemente en cada uno de los que, con edificación de los demás, se acercan a la perfección de la caridad en su propio género de vida;" (Lumen Gentium, 39).

Entonces, desde este punto de vista, comparto con ustedes a un santo cuya celebración suele ser el 31 de diciembre. Pero, este año, debido a que el día 31 cae en domingo, la Fiesta de la Sagrada Familia toma su lugar. Su nombre comienza con la letra "Z", la última letra del abecedario. Un santo especial para mi última columna de esta serie.

Nació en una familia muy rica y extremadamente influyente. Su vida familiar era buena, pero su corazón ansiaba algo más. Tenía hambre de algo que el dinero no podía comprar, pero no estaba seguro de que podría ser eso, hasta el día en que escuchó las Buena Nueva de Nuestro Señor Jesucristo.

Su pasión por Cristo fue tan intensa que hizo dos cosas. Primero, reunió todas sus inmensas riquezas y se las dio a los pobres. En segundo lugar, se convirtió en sacerdote.

San "Z" fue conocido por su amor y dedicación a los miembros de su parroquia y su impresionante predicación del evangelio y especialmente las verdades de la fe que dan vida. Su vida caritativa también fue ejemplar. Incluso llegó a utilizar su propio hogar para albergar a los indigentes y los huérfanos de su ciudad.

Este santo tanto deseaba imitar a Cristo y vivir la Buena Nueva de que gran parte de su ministerio estaba dedicado a acercarse a aquellos rechazados por la sociedad. Incluso construyó un hospital y un orfanato con el dinero que recibió de un donante generoso. El único problema con esto fue que el hijo de su donante, una vez que el donante había fallecido, se oponía al último deseo de su padre y quería que le devolvieran el dinero. El hijo del donante estaba enojado con San "Z" por sus bendiciones financieras que lo dejaron a él con menos dinero en su bolsillo. Su enojo se convirtió en persecución.

El perseguidor ordenó que nuestro santo, San Zótico, fuera arrastrado por los caminos empedrados de la ciudad por mulas salvajes hasta que muriera. Nuestro santo y mártir continuó llegando a los pobres y enfermos incluso después de su muerte. Una leyenda habla de un manantial de agua curativa que brotaba de una de las piedras por las que su cuerpo había sido arrastrado.

Entonces, ¡mucha santidad! Fruto de conocer y comprometerse con nuestro amado Señor, Jesucristo.

Pero no lo olviden, ¡Nosotros podemos hacerlo también! Todos estamos llamados a ser santos. (Las mulas salvajes son opcionales)