Es una santa mártir mencionada

frecuentemente, pero raramente celebrada

Pedro A. Moreno, O.P.
Director, Oficina de Ministerio Hispano

De todos los días que se le puede asignar un memorial en el calendario litúrgico de la Iglesia, esta santa recibió el 25 de diciembre. Dudo que muchas parroquias celebren su conmemoración. Otra persona parece recibir toda la atención debido a su cumpleaños.

Por otro lado, ella es una de las siete mujeres que se mencionan, después de la Santísima Virgen María, en la primera Plegaria Eucarística, también conocida como el Canon Romano. Justo antes del final, antes de la doxología final, durante la Conmemoración de los Muertos y las intercesiones, la parte de la oración donde recordamos que la Eucaristía se celebra en comunión con el cielo y la tierra, y que nuestra ofrenda del Cuerpo y Sangre de Cristo está hecha para todos sus miembros redimidos y salvos, tanto vivos como muertos, es allí donde se mencionan ocho hombres y siete mujeres mártires.

Ella es la última mártir nombrada, si no se omiten. ¿Sabes su nombre?

Aquí hay algunos detalles de su vida, tal vez la recuerde. Ella vivió en un ambiente familiar mixto. Su padre era un pagano; su madre también es una santa. Tras la muerte de su madre, su padre la entrego en matrimonio a otro pagano, pero ella se negó a vivir con su nuevo esposo.

Durante su vida, fue conocida por visitar a los encarcelados, especialmente a los encarcelados por su fe, y por asistir a los enfermos y sufrientes, especialmente a aquellos con dolencias estomacales. Cuando su esposo se enteró de su servicio cristiano en la comunidad, mando arrestarla y abusó físicamente de ella con la esperanza de que ella dejara de ser tan cristiana.

Pero, ella se negó a renunciar a su ministerio a los necesitados.

Después de la muerte de su esposo, vendió sus pertenencias y dio su el dinero a los pobres. Su compromiso con Cristo y a la Buena Nueva le trajeron muchos problemas con los paganos.

Fue arrestada e interrogada, pero nunca renunció a su fe. Ayudó a enterrar a muchos amigos cercanos que fueron martirizados por confesar su fe en público.

Viajó de ciudad en ciudad cuidando a personas maltratadas, enfermas y encarceladas. Consoló a los pobres, sufriendo y moribundos. Al final de su vida, ayudó en el bautismo de más de 100 hombres.

Tristemente, Anastasia fue quemada hasta la muerte el 25 de diciembre del año 304 en Sirmium en la provincia romana de Pannonia Secunda, conocida hoy como Serbia.

Aquí está la sección del Canon Romano, Plegaria Eucarística I, que la menciona:

“Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiarnos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, Ignacio,

Alejandro, Marcelino y Pedro, Felicidad y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia, y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad. Por Cristo, Señor nuestro…”

Entonces, cuando llegue la Navidad y celebremos el cumpleaños de Jesús, no olvidemos a los muchos hermanos y hermanas que se enamoraron tanto de ese bebé en el pesebre, y de todo el amor y vida que trajo a nuestro mundo, que le dedicaron sus vidas hasta la última gota de su sangre.

Eso es amor, nacido del amor, él es la Palabra hecha Carne. Abracen al Niño Jesús y tengan todos una muy bendecida Navidad.