¡Muévete San Cristóbal! Esta señora es la patrona de los que están en el asiento del conductor

También es la patrona de los Oblatos Benedictinos y las viudas

Por Pedro A. Moreno, O.P.
Director, Oficina del Ministerio Hispano

Muchas medallas de San Cristóbal han sido entregadas a nuevos dueños de autos y conductores jóvenes a lo largo de los años. Una de mis hijas incluso tiene una medalla colgando de su espejo retrovisor.

Pero, el enigmático San Cristóbal, quienquiera que sea (Cristóbal era más bien un título y no un nombre real), no es y nunca ha sido el santo patrón de los conductores. Es el santo patrón de los viajeros.

La auténtica patrona de los conductores de automóviles es una mujer italiana encantadora que nació en 1384. Esto es casi 100 años antes de que el vehículo autopropulsado de Leonardo da Vinci fuera esbozado en papel, 400 años antes de que Nicolas-Joseph Cugnot de Francia construyó un tractor de vapor para los militares, 450 años antes de que Robert Anderson de Escocia construyera un carro eléctrico y 500 años antes de que Karl Friedrich Benz de Alemania construyera el primer automóvil propulsado por gasolina.

Aún más impresionante, mientras que los faros para automóviles no llegaron hasta el Siglo XX, este modelo de vida cristiana ya había estado viajando de noche con su propio faro único que iluminaba su camino en la oscuridad de Roma en el siglo XIV.

Su vida era un poco fuera de lo común. Nació en una familia rica y rodeada de muchas ventajas y comodidades. Cuando era muy joven, se impresionó con las muchas religiosas que caminaban por la Ciudad Santa. Su santidad, sus hábitos religiosos, de varias comunidades, y su felicidad y alegría, impresionaron tanto a la joven que expresó un deseo temprano de convertirse en una de ellas. Pero sus padres tenían otros planes.

Poco después de entrar en su adolescencia, se casó con Lorenzo Ponziani, comandante de las tropas papales de Roma. Este matrimonio, muy amoroso, duró más de 40 años.
 
Mientras Lorenzo trataba de sus asuntos militares, nuestra santa invitaría a su hermana, Vannozza, a reunirse con ella para orar, visitar a los pobres, cuidar a los enfermos y participar en otros actos de caridad con los más necesitados. Su ejemplo fue contagioso, y motivó a otros a hacer lo mismo. Una fuente sobre su vida menciona que la conocían por el apodo de "la reina".

Su matrimonio fue fructífero. Seis niños nacieron en la familia Ponziani. Lamentablemente, dos murieron durante la peste negra. Las guerras y muchas otras dificultades acabaron con la riqueza y muchas posesiones de su familia, pero su sufrimiento no terminó allí. Después de ser herido en batalla, su esposo sucumbiría a sus heridas cuando ella llegó a sus 50 años. Pero esta viuda continuó con sus obras piadosas y caritativas.

Fundó los Oblatos Olivetana de María, una cofradía de mujeres piadosas. También fundó un convento para la vida común. Recibió la aprobación del Papa Eugenio IV para establecer una congregación religiosa de monjas. Una comunidad que se conoció como los Oblatos de Santa Francisca Romana.

Amaba a Jesús y le servía a Él que estaba presente entre los pobres y los que sufren. Ella motivó a muchos otros a hacer lo mismo y murió antes de cumplir sus 60 años.

Fue canonizada en 1608 y en 1925 el Papa Pío XI la declaró Patrona de los Conductores de Automóviles debido a una leyenda en que su ángel de la guarda solía iluminar el camino delante de ella con una linterna cuando salía de noche para ayudar a aquellos en necesidad.

Santa Francisca Romana, patrona de los conductores, ruega por nosotros.