La santidad y las imperfecciones en nuestra vida cotidiana

La gracia es el elemento primordial y esencial

Por Pedro A. Moreno, O.P.
Director, Oficina del Ministerio Hispano

A medida que iba a través de mi inmensa biblioteca de fotografías una sobresalio y se ha convertido en el origen de esta reflexión. Estaba mirando una foto del gran mártir de Polonia, San Maximiliano Kolbe, O.F.M. Conv.

Inmediatamente me identifiqué con él a través de esta fotografía. Este santo parecía tan humano. Este santo, a través de este cuadro, me mostró dedicación a una causa y algunas imperfecciones. Me refiero a su escritorio. San Maximiliano Kolbe, O.F.M. Conv., tenía un escritorio ¡muy desordenado! Es obvio que este es un ejemplo de que la limpieza y el orden no siempre están conectadas a la piedad y santidad.

Tantas virtudes maravillosas y una vida tan dedicada; Tantos escritos hermosos y tantos actos de amor sacrificial; Tantos ejemplos de cristo-centrismo; Y me siento atraído por la explosión de papeles y libros en su escritorio.

Para aquellos que no están familiarizados con este gran santo de la Segunda Guerra Mundial San Maximiliano Kolbe fue un fraile franciscano conventual polaco y su vida llegó a un trágico final en el campo de concentración alemana de Auschwitz durante la Segunda Guerra Mundial. Alguien más iba a ser castigado con la muerte y ofreció a los militares alemanes su propia vida. Fue martirizado.

Un aspecto importante de su ministerio fue cómo promovió la devoción y la consagración a la Inmaculada Virgen María. A veces es conocido como el Apóstol de la Consagración a María. El origen de su amor a María tenía mucho que ver con una visión que tuvo de ella cuando tenía sólo 12 años. Aquí les ofrezco una cita, tomada de sus escritos personales, con respecto a ese suceso sobrenatural:

“Esa noche le pregunté a la Madre de Dios lo que iba a ser de mí, entonces ella vino a mí sosteniendo dos coronas, una blanca, la otra roja. Me preguntó si estaba dispuesto a aceptar cualquiera de estas coronas. La blanca, que perseveraría en el camino de la pureza, y la roja que me convertiría en mártir, y le dije que los aceptaría a los dos.”

Un año más tarde se unió a los franciscanos conventuales con su hermano. Al final de sus estudios religiosos había obtenido dos doctorados y estaba ansioso por ponerlos a trabajar. Ordenado sacerdote en 1918, Kolbe se convirtió en editor. Su publicación principal fue titulada, "Rycerz Niepokalanej" (Caballero de la Inmaculada). Además de la publicación, también fundó monasterios tanto en Japón como en la India, pero regresó a Polonia en 1936. Cinco años más tarde sería asesinado en Auschwitz.

Una vida de amor, llena de miles de puntos de reflexión sobre la espiritualidad y la santidad, y no salgo del asombro por su escritorio desordenado. ¿Por qué? Bueno, te puedo asegurar que además del detalle de que mi escritorio esta en peores condiciones que el de él, hay una verdad mucho más profunda detrás de mi admiración por su famoso escritorio desordenado.

Lo que me trae la esperanza, lo que me trae alegría en esta fotografía poco conocida es que contiene una verdad muy importante. … Podemos estar viviendo en una relación íntima con Jesucristo, viviendo una vida llena de gracia y santidad y ¡todavía podemos tener muchas imperfecciones!

Podemos tener rasgos de carácter que hacen que nuestros cónyuges y niños enloquezcan; Podemos tener problemas de personalidad que llevan a nuestros compañeros de trabajo a las lágrimas; Incluso podemos tener un escritorio muy desordenado, pero todavía podemos ser discípulos fieles dando un testimonio a los demás con nuestra santidad personal, vidas llenas de la gracia de Dios. Las imperfecciones no impiden la santidad. Esto no es una excusa para renunciar a tratar de hacer frente a estas imperfecciones, sólo quiero señalar claramente de que nosotros todavía podemos alcanzar la santidad a pesar de esas imperfecciones de la vida diaria. La santidad y las imperfecciones en la vida diaria pueden ir tomadas de la mano. Esta es una buena noticia llena de esperanza.

No creo que esto llegue a ser oficial, pero lo diré de todos modos. ... San Maximiliano Kolbe, patrono de los escritorios desordenados, ruega por nosotros.