La apóstol de los apóstoles

Primera testigo de la Pascua

Por Pedro A. Moreno, O.P.
Director, Oficina del Ministerio Hispano

El 3 de junio del año pasado, día de la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, el Cardenal Robert Sara, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, junto con el Arzobispo Secretario Arthur Roche, emitió un decreto desde sus oficinas en el Vaticano.

He aquí una pequeña parte de ese decreto:
“La Iglesia, tanto en Occidente como en Oriente, ha tenido siempre en gran consideración a Santa María Magdalena, la primera testigo y evangelista de la resurrección del Señor, y la ha celebrado de diversos modos.”

“En la actualidad, cuando la Iglesia es llamada a reflexionar más profundamente sobre la dignidad de la mujer, la nueva Evangelización y la grandeza del misterio de la misericordia divina, ha parecido bien que el ejemplo de Santa María Magdalena fuera propuesto también a los fieles de un modo más adecuado. En efecto, esta mujer, conocida como aquella que ha amado a Cristo y que fue muy amada por Cristo; llamada por San Gregorio Magno ‘testigo de la divina misericordia’ y por Santo Tomás de Aquino ‘la apóstol de los apóstoles’, puede ser hoy propuesta a los fieles como paradigma del servicio de las mujeres en la Iglesia.”

“Por eso, el Sumo Pontífice Francisco ha establecido que la celebración de Santa María Magdalena, de ahora en adelante, sea inscrita en el Calendario Romano General con el grado de fiesta en vez de memoria, como hasta ahora.”

Este es un gran honor para la mujer llamada "La Apóstol de los Apóstoles". En una época en que el testimonio de una mujer no se permitiría en una corte, Dios eligió a Santa María Magdalena, mujer que se esforzó por vivir una vida cristocéntrica, como la primera testigo del alegre mensaje de la Pascua. Santa María Magdalena es verdaderamente la primera discípula en proclamar la Buena Nueva de la Resurrección de Jesucristo.

Ella es el mejor ejemplo para todos nosotros que pudiéramos ser un poco tímidos al compartir la Buena Nueva del triunfo de Jesucristo sobre el pecado y la muerte. Sabiendo que sus palabras no se tomarían en serio, ella sin embargo respondió al llamado del Señor y compartió la Alegría del Evangelio de todos modos. No podemos olvidar que ella fue escogida y enviada por Cristo Resucitado para llevar la alegría pascual a los líderes de la Iglesia floreciente.

Al principio de aquella primera mañana de Pascua en el jardín, Cristo resucitado se le apareció a Santa María Magdalena. Ella lo amó en vida y fue testigo de su muerte en la cruz, mientras que otros huyeron y se escondieron por el miedo.
 
Santa María Magdalena lo buscó mientras yacía en la tumba, dispuesta a ungir el cuerpo del Señor, pero todo cambió. Ella no preparó lágrimas el cadáver del Señor. ¡Ella alegremente fue la primera en adorar a nuestro Resucitado Señor en esa mañana de Pascua!

Santa María Magdalena comenzó su deber apostólico de proclamar triunfantemente la victoria de Cristo y fue honrada por los apóstoles por hacerlo. Gracias a ella, la Buena Nueva de la victoria del amor y de la vida continúa llegando a los confines de la tierra.

Santa María Magdalena, ejemplo de lo que significa ser un verdadero evangelizador(a), ruega por nosotros.

La fiesta de Santa María Magdalena es el 22 de julio.