Llena de belleza, amor, bondad, y una fe intensa

Con la desventura de un marido deplorable y una miserable y vil suegra

Por Pedro A. Moreno, O.P.
Director, Oficina del Ministerio Hispano

Si alguna vez llegas a ir a la ciudad de Nueva York te invito a visitar El Met. El Museo Metropolitano de Arte, comúnmente conocido como "El Met," se encuentra en el número1000 de 5ta Avenida en la ciudad de Nueva York y sigue siendo el mayor museo de arte en los Estados Unidos.

Entre por las puertas de la calle 82 al Gran Salón. Continúe caminando en línea recta, pasando la tienda del Met, y por detrás de la escalera frente a usted. Entrarás a la Sección de Arte Medieval, una de mis favoritas. Aquí encontrará una obra de arte de cinco paneles que una vez formó parte de una capilla privada en la Iglesia de Nuestra Señora de Ámsterdam. Esta hermosa pintura, aceite sobre madera, es un resumen de momentos clave en la modelo de vida cristiana sobre la cual reflexionamos hoy.

Una joven, muy devota y hermosa, nacida dentro de la nobleza. Su plan era dedicar su vida a Dios al entrar en la vida religiosa. Esto no sucedería.

Durante un festival de la ciudad, un noble de vida mundana la vio. Fue inmediatamente tomado por su belleza. No la conocía, pero decidió casarse con ella. Comenzó a usar su influencia política para conseguir lo que quería. Este joven, arruinado por sus riquezas y acostumbrado a siempre conseguir lo que se le antojara, finalmente hizo un arreglo con la familia. Habría un matrimonio arreglado.

Mientras los preparativos de la boda estaban en marcha, comenzó a darse cuenta de qué clase de mujer era su futura esposa. Esto le disgustó. Era demasiado religiosa para él. Era una mujer de oración y de sacramentos. Ella practicaba la caridad. Todo esto le hacía sentirse peor. Ella comenzó a desagradarle. La luz que emanaba de ella hacia que su oscuridad fuera más intensa. Pero fue demasiado tarde.

La boda tuvo lugar, pero eso es todo. No hubo luna de miel. Jamás estaría a su lado. Su odio por ella crecía cada día.

La trajo a casa y la abandonó al cuidado de su madre. La suegra del infierno no sólo rechazó a la nueva esposa, sino que también ayudó a su hijo a torturarla. Trataron de alejarla de su fe y de Dios.

La nueva esposa estaba casi muerta de hambre en su pequeña habitación. Se vio obligada a vivir como una prisionera en una celda con pan y agua. Pero ella no abandonaría su fe y se decidió a compartir la mitad de su poca comida con los pobres.

El maltrato sólo hizo que su fe fuera más fuerte. Se acercó más a Dios. Fue maltratada, pero no odiaba.

Ella sorprendentemente se escapó y corrió a su casa, rogándole a su padre para que la protegiera. El padre acusó a su yerno ante las autoridades civiles e incluso el obispo local intervino. El ahora avergonzado esposo se arrepintió. Juró cambiar sus maneras de tratarla. Al final la trajo de vuelta a casa. Pero, las cosas sólo empeoraron.

Poco después de regresar a casa el marido tenía ahora la muerte en sus mirar. Necesitaba deshacerse de ella. Quería casarse con su amante. Para evitar sospechas sobre él, les encargó a sus sirvientes la tarea de asesinar a su esposa.

A altas horas de la noche la estrangularon y la arrojaron a un pozo, un acto representado en el último cuadro de la pintura. La hermosa y amable mujer noble de profunda fe en Cristo, odiada y rechazada desde antes de su propia boda, estaba muerta.

Poco después del entierro, el pueblo de toda la región, comenzó a orarle a ella y a pedir su intercesión. Los milagros comenzaron a suceder.

Un milagro muy especial involucró a su marido, el ahora viudo que se había vuelto a casar. De este segundo matrimonio, una hija nació ciega. Angustiado, fue a la tumba de su primera esposa y le oró a ella. Poco después, la niña fue bendecido con una visión perfecta. Un regalo de Dios gracias a la intercesión de la primera esposa del papá de la niña.

El amor triunfó sobre el odio.

Su nombre es Santa Godelina.