¿Por qué es que Nuestra Señora de Guadalupe es la estrella de la nueva evangelización?

¿Qué nos puede enseñar a compartir Jesús con los demás?

Por Pedro A. Moreno, O.P.
Director, Oficina del Ministerio Hispano

La realidad es que donde quiera y cuando quiera que aparece la Santísima Virgen María hay una oportunidad para un encuentro inmediato y más cercano con su hijo, nuestro Señor, Jesucristo.

Esto fue cierto desde el nacimiento de nuestro Señor en Belén y también Un vitral en la Iglesia de Santa María en Manhasset, N.Y. Foto CNS / Gregory A. Shemitz.es cierto para la mayoría de los santuarios marianos alrededor del mundo.

En cuanto a la primera aparición de María en el Nuevo Mundo, en lo que hoy es la Ciudad de México, hay muchas lecciones que aprender sobre cómo compartir a Jesucristo con los demás.

Primero aparece como una de la familia. Nuestra Señora de Guadalupe aparece como una joven azteca, un reflejo espectacular de la cultura a que iba a evangelizar, y aparece de una manera pacífica. Las similitudes culturales crean oportunidades para intercambios amistosos y el desarrollo de vínculos de amor y amistad de una manera más rápida.

Esta milagrosa visita del cielo trae un mensaje de justicia. Nuestra Señora de Guadalupe está hablando con aquellos que los europeos vieron como inferiores. El mensaje de Nuestra Señora es para los más pobres y para que Dios les enviara un mensaje es decirle al mundo que ellos son importantes y valorados por Dios.

Nuestra Señora de Guadalupe tiene un simple mensaje de amor. ¡Ella trae buenas noticias! El Dios viviente y vivificador que vive en su vientre es un don divino de amor destinado a ser compartido con todos. Su petición para construir una iglesia es para tener un lugar donde la gente y su hijo puedan encontrarse y unirse en verdadera comunión de amor.

La imagen de Nuestra Señora de Guadalupe ofrece muchos caminos para una comunión más profunda con nuestro Señor y Salvador Jesucristo. En la imagen puedes encontrar la verdad, la justicia, el amor y finalmente, para aquellos que no se conmueven por los caminos anteriores, la imagen también es un bello retrato divino de la madre de nuestro Señor, y nuestra también. Ella es la esclava del Señor, la que dijo sí a la voluntad de Dios y después lo siguió hasta la Cruz. Su pura belleza maternal es el camino final para conocer a su hijo Jesucristo.

El fruto de su visita evangelizadora a la Ciudad de México, en las colinas del Tepeyac, fue un movimiento excepcional de conversión al Evangelio que comenzó en todo el territorio azteca. Los frutos también se extendieron por toda América Central y del Sur e incluso hasta el resto del mundo. Estos frutos de la visita de Nuestra Señora de Guadalupe, frutos centrados en Cristo, continúan hoy.

¡Por todo esto, Nuestra Señora de Guadalupe, la primera discípula y nuestra bendita madre, es la Estrella de la Nueva Evangelización! Que ella continúe guiándonos para llevar el amor de Cristo a los demás.