¡Feliz Año Nuevo!

Adviento: Un nuevo comienzo lleno de Esperanza Cristocéntrica

Por Pedro A. Moreno, O.P.
Director, Oficina del Ministerio Hispano

Con la puesta del sol el 26 de nov. de 2016 comenzamos oficialmente nuestro nuevo año litúrgico y la época de Adviento. Muchos probablemente notarán el cambio en los colores litúrgicos y la corona de advenimiento pero el año litúrgico es mucho más que nuevas decoraciones, esquemas de color o el pasar al ciclo A en el Leccionario.

 El año litúrgico está centrado en Jesucristo.

 "La santa Madre Iglesia considera que es su deber celebrar la obra de salvación de su divino Esposo con un sagrado recuerdo, en días determinados a través del año. Cada semana, en el día que llamó "del Señor", conmemora su resurrección, que una vez al año celebra también, junto con su santa pasión, en la máxima solemnidad de la Pascua. Además, en el ciclo del año desarrolla todo el Misterio de Cristo. [...] Al conmemorar así los misterios de la redención, abre la riqueza de las virtudes y de los méritos de su Señor, de modo que se los hace presentes en cierto modo, durante todo tiempo, a los fieles para que los alcancen y se llenen de la gracia de la salvación" (CIC 1163).

 Si bien la celebración principal y central del año litúrgico es la Pascua, el gran misterio de la Pasión, Muerte, Resurrección y Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo, los acontecimientos salvíficos, todos centrados en la vida de Cristo, que preceden a la Pascua y los que le siguen, son también celebrados de manera especial.

 El año litúrgico es el desarrollo de los diversos aspectos del único misterio pascual. Esto vale muy particularmente para el ciclo de las fiestas en torno al misterio de la Encarnación (Anunciación, Navidad, Epifanía) que conmemoran el comienzo de nuestra salvación y nos comunican las primicias del misterio de Pascua. (CIC 1171)

 La época de Adviento es nuestra oportunidad para reflexionar y celebrar el despliegue del Misterio de la Encarnación y la unión de la esperanza original en la primera venida del Mesías con nuestra alegre esperanza en su segunda venida triunfal que podría suceder en cualquier momento.

 Desde la Ascensión, el advenimiento de Cristo en la gloria es inminente aun cuando a nosotros no nos "toca conocer el tiempo y el momento que ha fijado el Padre con su autoridad". Este acontecimiento escatológico se puede cumplir en cualquier momento, aunque tal acontecimiento y la prueba final que le ha de preceder estén "retenidos" en las manos de Dios. (CIC 673)

 El nuevo año litúrgico es una oportunidad para una vez más reflexionar sobre cuánto somos amados por Dios y todos los pasos que Él tomó para salvarnos del pecado y bendecirnos a todos con la salvación en ya través de Jesucristo. 

Por eso la Iglesia, especialmente durante los tiempos de Adviento, Cuaresma y sobre todo en la noche de Pascua, relee y revive todos estos acontecimientos de la historia de la salvación en el "hoy" de su Liturgia. Pero esto exige también que la catequesis ayude a los fieles a abrirse a esta inteligencia "espiritual" de la economía de la salvación, tal como la liturgia de la Iglesia la manifiesta y nos la hace vivir. (CIC 1095)

 Así que a medida que comenzamos la maravillosa época de Adviento, nuestra época de esperanza, nos comprometemos a vivir un año más con nuestras vidas centradas en Cristo. Llenarnos de su vida, amor y esperanza. Adviento es saber que así como Dios cumplió sus promesas en el pasado, la Encarnación, entonces estamos anclados en la firme esperanza de que todo irá bien y podemos regocijarnos en saber que sus promesas para el futuro, la Segunda Venida de Cristo, también se cumplirán triunfalmente.

 ¡El Adviento es nuestra época de Esperanza!

 La virtud de la esperanza corresponde al anhelo de felicidad puesto por Dios en el corazón de todo hombre; asume las esperanzas que inspiran las actividades de los hombres; las purifica para ordenarlas al Reino de los cielos; protege del desaliento; sostiene en todo desfallecimiento; dilata el corazón en la espera de la bienaventuranza eterna. El impulso de la esperanza preserva del egoísmo y conduce a la dicha de la caridad. (CIC 1818)

 ¡Para todos un año nuevo feliz y lleno de esperanza!