¡Entronicemos nuestras Biblias para celebrar!

Semana Nacional de la Biblia 2016

Por Pedro A. Moreno, O.P.
Director, Oficina de Ministerio Hispano

La Conferencia Nacional de Obispos de los Estados Unidos por sus siglas en inglés, ha seleccionado la semana del 13 al 19 de noviembre como la Semana Nacional de la Biblia, y también el Quincuagésimo Primer Aniversario del Constitución Dogmática Sobre La Revelación Divina, Dei Verbum, del Concilio Vaticano II.

La Biblia es un sacramento, signo externo de la Presencia de Dios, que nos permite tener momentos íntimos con el Dios de la Misericordia que es el autor principal de la Biblia. 
Son pocos los que pueden vivir en una casa con una capilla privada con sagrario donde permanece la Presencia Real de Cristo en la Eucaristía para la adoración de todos los que lo visitan.  Pero esa no es la única manera de tener un encuentro especial con Dios. Nos dice el documento Dei Verbum en su número 21 lo siguiente…

“La Iglesia ha venerado siempre las Sagradas Escrituras al igual que el mismo Cuerpo del Señor, no dejando de tomar de la mesa y de distribuir a los fieles el pan de vida, tanto de la palabra de Dios como del Cuerpo de Cristo, sobre todo en la Sagrada Liturgia. Siempre las ha considerado y considera, juntamente con la Sagrada Tradición, como la regla suprema de su fe, puesto que, inspiradas por Dios y escritas de una vez para siempre, comunican inmutablemente la palabra del mismo Dios, y hacen resonar la voz del Espíritu Santo en las palabras de los Profetas y de los Apóstoles.

“Es necesario, por consiguiente, que toda la predicación eclesiástica, como la misma religión cristiana, se nutra de la Sagrada Escritura, y se rija por ella. Porque en los sagrados libros el Padre que está en los cielos se dirige con amor a sus hijos y habla con ellos; y es tanta la eficacia que radica en la palabra de Dios, que es, en verdad, apoyo y vigor de la Iglesia, y fortaleza de la fe para sus hijos, alimento del alma, fuente pura y perenne de la vida espiritual. Muy a propósito se aplican a la Sagrada Escritura estas palabras: ‘Pues la palabra de Dios es viva y eficaz’, ‘que puede edificar y dar la herencia a todos los que han sido santificados’".

El culto que le rendimos a la Eucaristía, el Cuerpo del Señor, es el mismo culto que le rendimos a las Sagradas Escrituras pues Dios está presente en ambas. Por eso, así como tenemos Bendición con el Santísimo, también recibimos bendición con el evangeliario después de la proclamación del evangelio en Misas especiales con el obispo. 

Aunque no podemos tener nuestro sagrario privado con la Eucaristía en nuestros hogares si podemos tener nuestras biblias puestas reverentemente en una mesa o altarcito en nuestros hogares.  Esta hermosa costumbre, de hacerle un altarcito a la biblia se llama Entronizar la Biblia. Los obispos nos invitan de manera especial a que hagamos esto durante la Semana de la Biblia para celebrar el don de la Palabra de Dios. He aquí parte de sus recomendaciones.

Primero, escojan un lugar donde la Biblia pueda ser honrada. Debe colocarse la Biblia donde se vea regularmente, pero el lugar debe estar apartado del ruido y confusión del sitio donde la familia se recrea. Coloquen la Biblia, abierta en un pasaje favorito o en las lecturas del día, en una mesa o estante. Decoren el área en torno a la Biblia con un paño, flores o una vela, lo que tenga sentido para ustedes pero tengan mucha precaución con las velas. Usen el siguiente ritual de la USCCB al congregarse como familia para entronizar la Biblia.

Entronizar la Biblia en la familia
Si es posible, el ritual puede empezar afuera de la puerta principal de la casa o afuera de la entrada principal de la habitación. Un miembro de la familia sostiene la Biblia, ligeramente levantada. El padre, la madre u otro líder empieza la celebración con la letanía de apertura:

Líder: Jesucristo Nuestro Señor, tú eres la Palabra del Padre.
Respuesta: Ven, Señor Jesús, ven.

Líder: Te convertiste en uno con nosotros para hablarnos del amor del Padre.
Respuesta: Ven, Señor Jesús, ven.

Líder: Eres la luz que brilla en la oscuridad.
Respuesta: Ven, Señor Jesús, ven.

Líder: Nos salvas del temor y rompes las ataduras del pecado y de la muerte.
Respuesta: Ven, Señor Jesús, ven.

Líder: Tú vienes a guiar nuestros pasos y nos conduces a Dios.
Respuesta: Ven, Señor Jesús, ven.

Líder: Tú eres la Palabra de vida eterna.
Respuesta: Ven, Señor Jesús, ven.

Líder: Tú nos llenas con el Espíritu Santo.
Respuesta: Ven, Señor Jesús, ven.

Cuando todos entran a la casa o habitación, pueden cantar una canción apropiada.

Luego se lee en la Biblia uno de los siguientes pasajes de la Escritura:
Mateo 4:17-23 - Jesús llama y cura con el poder de su Palabra.
Marcos 4:1-20 - La Palabra es como la semilla.
Lucas 4:14-21 - Jesús proclama la Palabra en Nazaret.
Juan 1:10-14 - Jesús es la Palabra de Dios y la luz del mundo.

Después de la lectura, el líder coloca la Biblia en el lugar preparado para ella. Todos se inclinan profundamente ante la Biblia entronizada.

Líder: Hemos escuchado tus palabras, Jesús. Ellas nos dan alegría y traen luz y verdad a nuestras vidas. Tu presencia nos da paz en nuestro mundo atribulado y dividido. Que tu Palabra cree en nuestros corazones un profundo deseo de ti. Que estés con nosotros en nuestros corazones y hogares, en nuestra comunidad y país. Danos tu Espíritu Santo para ayudarnos a comprender tu Palabra. Entronizamos ahora esta Santa Biblia entre nosotros. Haz de tu Palabra el centro de nuestras vidas. Que tu Palabra inspire todo lo que pensamos, decimos y hacemos. Que tu Palabra nos enlace en unidad unos con otros y contigo, hoy y siempre.

Respuesta: Amén.

Todos se unen para rezar la Oración del Señor.

Todos repiten después del líder:

Prometemos respetar la Palabra de Dios entre nosotros, Leeremos y reflexionaremos sobre ella como una familia de Dios. Que encontremos en ella inspiración para nuestras decisiones, fortaleza para nuestro trabajo, y consuelo en el sufrimiento. Jesús, ayúdanos a ser fieles a nuestra promesa, tú que vives eternamente. Amén.

La celebración concluye con una señal de la paz.