Padre Magallanes celebra 40 años de servir a Dios y a los hombres

Por Maria Anna Mendoza

El padre Manuel Magallanes recibe a los visitantes con una sonrisa sincera. Un sacerdote Benedictino, celebró su Jubileo por 40 años de sacerdocio el 25 de junio. 

Su rostro refleja la serenidad de quienes realmente viven la presencia del Señor. Ha dedicado años a identificar y unificar a las comunidades hispanas a través del proyecto 40/81, en siete parroquias en el oeste y centro de Oklahoma.

 A los 8 años, mientras jugaba en una iglesia en Los Ángeles, el padre Magallanes y su primo recibirían de su abuelo una predicción que marcaría el inicio de un largo y bendecido camino en su fe, “ustedes dos serán sacerdotes”.

A la edad de 12 años, enferma de polio y se ve obligado a perder un año de estudios, pero el tiempo de contemplación aviva su deseo de convertirse en sacerdote.

 Su parroquia de Nuestra Señora de Lourdes en Los Ángeles fue atendido por monjes de la Abadía de San Gregorio. Bajo su influencia, fue a preparatoria a San Gregorio y se graduó en 1961. Completó su título de asociado en San Gregorio en 1963 y entró el noviciado de la Abadía de San Gregorio el mismo año. Se convirtió en el único hispano en el monasterio y eligió el nombre de Manuel.

Durante años realizaría una labor con jóvenes de bandas delictivas, quienes le pedían constantemente ser confesados, pero en aquel tiempo no era todavía un sacerdote consagrado. Decidió estudiar teología en Kentucky y Oklahoma, ordenándose en 1976. 

Trabajó después como pastor-administrador de la Parroquia del Inmaculado Corazón de María, de 1985 a 1991, al tiempo que laboraba como capellán católico de la prisión federal en El Reno, donde permaneció cinco años más. También sirvió como el pastor auxiliar de San Benedicto en Shawnee.

Se completó una licenciatura en la Universidad de San Juan en Collegeville, Minnesota, y el grado de maestría en el ministerio pastoral de la Universidad de Loyola Marymount en Los Ángeles. Sirvió en el ministerio parroquial durante muchos años en California y Oklahoma. Él siempre ha mantenido un alcance ministerial particular a las poblaciones hispanohablantes e inmigrantes y ayudó a desarrollar un ministerio regional especial en el oeste de Oklahoma.

Décadas después, reflexiona en su trayectoria de actividades en apoyo a las comunidades en California y Oklahoma, el Padre Magallanes está satisfecho.

“En este año en el que nuestra Iglesia Católica celebra el año de la Misericordia, me doy cuenta de que la humanidad y Dios se encuentran, y ¡hay celebración! Mis cuarenta años como sacerdote han sido en realidad una preparación para encontrar a Dios en mi vida sacerdotal, subidas y bajadas, caídas y levantadas, pero al fin encontrando el sentido a mi vida”. 

Maria Anna Mendoza es escritora independiente del Sooner Catholic.