Viajar del odio a la muerte o del amor a la vida: elijan.

Reflexionando sobre la Tragedia de Orlando

Por Pedro A. Moreno, O.P., MRE
Director de la Oficina del Ministerio Hispano

La tragedia en Orlando ha afectado, de una manera u otra, a todas las personas que aman a Dios.

Creemos firmemente que Dios es amor y Dios es vida. Nuestro Dios es un Dios devida y no un Dios de muerte. El crecimiento en el número de asesinatos en masa, un crecimiento directamente ligado a la continua expansión del fenómeno de la secularización de nuestra sociedad actual, niega la existencia de Dios, niega el rol de Dios como creador, y sin un creador no hay criaturas.

Sin un creador sólo hay grumos de materia viva que recorre la tierra. Y, si nuestra existencia se redefine y se reduce a grumos de materia viva sin Dios, la cultura de la muerte va a seguir creciendo y expandiendo.

La dignidad humana está directamente vinculada a Dios y sin él, la vida pierde su valor inherente y trascendente. No se puede tratar de eliminar a Dios de la vida cotidiana - secularización - y mantener el valor de la vida humana, al mismo tiempo.

Una sociedad sin Dios es una sociedad sin verdadero amor - amor en su máxima expresión - y en última instancia se convierte en una sociedad de muerte.

El valor y la dignidad de cada vida humana nace del hecho de que todos somos creados a imagen y semejanza de nuestro amado Dios.

¡Todos hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios! ¡No podemos repetir esto lo suficiente! Lo que quiere decir que todos hemos sido creados a imagen y semejanza del amor, porque Dios es amor. Fuimos creados a la vida por el generoso amor de Dios.

El secularismo elimina a Dios, distorsionando el verdadero amor, y termina eliminando el valor trascendente y dignidad de la vida. Cuando la vida pierde su trascendencia, la muerte triunfa.

La tragedia en Orlando es un triunfo del mal en una localidad particular, pero el mal no tiene la última palabra. El mal no puede destruir nuestra esperanza. El mal existe, es en parte una realidad misteriosa, pero sabemos que el mal no nos puede esclavizar porque Cristo ha triunfado sobre el mal. Su triunfo fue en la cruz. La prueba de que el amor triunfa sobre la maldad y la muerte se manifestó el Domingo de Pascua.

Somos un pueblo de la Pascua.

La tragedia de Orlando nos debe motivar para combatir la secularización. Vamos a unirnos en llevar a Dios a cada aspecto de nuestras vidas y de la sociedad. Como discípulos de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, llenos del poder de su Espíritu, podemos inundar la sociedad con el irresistible poder vivificante de su amor.

La mayor presencia de Dios y mientras más compartimos su amor en la sociedad, mayor es la derrota del odio y la muerte. Esto es Buena Noticia; y compartir el Evangelio de Jesucristo es nuestra misión.

Oren por Orlando.

 

Evangelium Vitae
Oración de Cierre
San Juan Pablo II

Oh María,
aurora del mundo nuevo,
Madre de los vivientes,
a Ti confiamos la causa de la vida:
mira, Madre, el número inmenso
de niños a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas
de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos
a causa de la indiferencia
o de una presunta piedad.

Haz que quienes creen en tu Hijo
sepan anunciar con firmeza y amor
a los hombres de nuestro tiempo
el Evangelio de la vida.

Alcánzales la gracia de acogerlo
como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud
durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo
con solícita constancia, para construir,
junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de Dios Creador
y amante de la vida.

Amén.