Un encuentro con Papa Francisco

Por Padre Cristobal De Loera

“Dime como rezas y te diré como vives…el pecado más grande es caer en la resignación”.-- Papa Francisco.

Valió la pena estar esperando desde las 9de la noche afuera del estadio. A las 5:30 de la mañana pudimos ingresar al lugar donde se llevó a cabo la Eucaristía dando inicio hasta las 10 de la mañana. Muchas horas de espera, muchas horas sin dormir, cansancio, y frío para poder verlo, pero fue una experiencia muy enriquecedora para mi ministerio sacerdotal.

 El haber participado con todos mis hermanos en el sacerdocio de Jesucristo en mi querida tierra natal México como concelebrantes confirmó en mí el amor a nuestra Iglesia, la unidad fraterna entre nosotros y el amor al pueblo de Dios que él nos ha encomendado. En especial nuestra arquidiócesis de Oklahoma la cual tuve presente en mis oraciones. Esa alegría que viví en cada momento con sacerdotes, religiosas, religiosos y seminaristas, es la alegría que el papa nos pide a todos los consagrados y que pude percibir en cada uno de ellos a cada momento, a cada paso que había felicidad por doquier.

Vi a sacerdotes que salieron de las sacristías y de sus parroquias, dejando todo en las manos de Dios y hacerse uno con su pueblo, y estar con ellos en espera del mensajero de Dios.Vi religiosas y religiosos de diferentes congregaciones que dejaron sus conventos y casa de formación para unirse a la multitud que oraba y cantaba. También vi a seminaristas que cambiaron sus horarios a los que están sujetos para ir y vivir una experiencia que los marcaría para toda su vida vocacional.En general vi al pueblo de Dios estar de pie y en vela en las calles largas y frías pero llenas de júbilo, cantos, oraciones, y plegarias que fueron elevada a cada momento. Vi una misma fe, una sola Iglesia, un mismo amor, y un mismo Padre. Era lo que nos unía... vi la fe del pueblo de Dios.

Les comparto estas palabras que textualmente dijo el Papa en su homilía y que hicieron eco en mi corazón:

“Padre, papá, abba.Esa es la oración, esa es la expresión a la que Jesús nos invitó.Padre, papá, abba, no nos dejes caer en la tentación de la resignación, no nos dejes caer en la tentación de la pérdida de la memoria, no nos dejes caer en la tentación de olvidarnos de nuestros mayores que nos enseñaron con su vida a decir: Padre Nuestro”.