Algunas citas de “Amoris Laetitia”

 Seleccionadas por Pedro A. Moreno, O.P.
Director de la Oficina del Ministerio Hispano

  He seleccionado al menos una cita de cada sección.

 Esta es la primera frase del documento, que le da origen a su título: “La alegría del amor que se vive en las familias es también el júbilo de la Iglesia”.

 Aquí hay otra cita sobre el amor tomada del final de la sección introductoria: “Espero que cada uno, a través de la lectura, se sienta llamado a cuidar con amor la vida de las familias, porque ellas ‘no son un problema, son principalmente una oportunidad’. 

 Cap. 1, “A la Luz de la Palabra”, tiene muchas citas de la Sagrada Escritura con algunas reflexiones breves sobre cada uno: “La pareja que ama y genera la vida es la verdadera ‘escultura’ viviente — no aquella de piedra u oro que el Decálogo prohíbe —, capaz de manifestar al Dios creador y salvador. Por eso el amor fecundo llega a ser el símbolo de las realidades íntimas de Dios”.

 Cap. 2, “Realidad y Desafíos de las Familias”, además de dar ejemplos específicos de las dificultades en el amor en la familia el Papa también habla de amor de esta manera: “La fuerza de la familia ‘reside esencialmente en su capacidad de amar y enseñar a amar. Por muy herida que pueda estar una familia, esta puede crecer gracias al amor’.”

 Cap. 3, “La Mirada Puesta en Jesús: Vocación de la Familia”, es un resumen de las enseñanzas de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia. Después de hablar sobre la importancia del kerigma en toda la formación cristiana el Santo Padre nos dio la siguiente advertencia: “Nuestra enseñanza sobre el matrimonio y la familia no puede dejar de inspirarse y de transfigurarse a la luz de este anuncio de amor y de ternura, para no convertirse en una mera defensa de una doctrina fría y sin vida”.

 Cap. 4, “El Amor en el Matrimonio”, es mi capítulo favorito. Aquí el Santo Padre nos da una hermosa meditación en 1 Corintios 13, el famoso Himno al Amor de San Pablo. Él comienza el capítulo reflexionando sobre cada descripción del amor que nos da San Pablo. A continuación, conecta este amor con el sacrificio de Cristo en la cruz. Aquí les ofrezco una cita del Papa después de hablar de sacrificio del Señor: ‘El Espíritu que infunde el Señor renueva el corazón y hace al hombre y a la mujer capaces de amarse como Cristo nos amó. El amor conyugal alcanza de este modo la plenitud a la que está ordenado interiormente, la caridad conyugal’.  También nos dice: “El matrimonio es el icono del amor de Dios por nosotros”.

 Les recomiendo a todos que tomen tiempo para por lo menos leer este capítulo cuatro.

 Cap. 5, “Amor que se Vuelve Fecundo”, es una maravillosa repetición de la enseñanza de la Iglesia sobre la apertura a la vida dentro del matrimonio: “El amor siempre da vida. Por eso, el amor conyugal no se agota dentro de la pareja… Los cónyuges, a la vez que se dan entre sí, dan más allá de sí mismos la realidad del hijo, reflejo viviente de su amor…”

 Cap. 6, “Algunas Perspectivas Pastorales”, aquí encontramos algo de la novedad en el documento respecto a la preparación para el matrimonio. “… los matrimonios agradecen que los pastores les ofrezcan motivaciones para una valiente apuesta por un amor fuerte, sólido, duradero, capaz de hacer frente a todo lo que se le cruce por delante”.

  Después de hablar sobre la importancia de acompañar a los novios en su viaje a la celebración sacramental de su matrimonio, el Papa también ha añadido: “Aprender a amar a alguien no es algo que se improvisa ni puede ser el objetivo de un breve curso previo a la celebración del matrimonio”.  Esto abre la puerta a nuevas formas, algunas ya puestas en práctica, para preparar parejas para el matrimonio. 

Cap. 7, “Fortalecer la Educación de los Hijos”, reafirma la responsabilidad de los padres en la crianza cristiana de sus hijos, pero no se detiene allí. El Santo Padre nos recuerda que la comunidad de fe también coopera en la educación de los niños. Se hace una mención especial de las Escuelas Católicas: “Las escuelas católicas deberían ser alentadas en su misión de ayudar a los alumnos a crecer como adultos maduros que pueden ver el mundo a través de la mirada de amor de Jesús y comprender la vida como una llamada a servir a Dios”.

 Cap. 8, “Acompañar, Discernir e Integrar la Fragilidad”, es el capítulo donde se pueden encontrar algunas recomendaciones sobre cómo responder pastoralmente a las situaciones específicas que muchas parejas casadas están pasando. Me puedo imaginar cómo la prensa secular podría darle a esta sección más atención. Esta sección del documento establece lo que el matrimonio debería ser mientras que reconoce que muchas parejas no están allí: “El matrimonio cristiano, reflejo de la unión entre Cristo y su Iglesia, se realiza plenamente en la unión entre un varón y una mujer, que se donan recíprocamente en un amor exclusivo y en libre fidelidad, se pertenecen hasta la muerte y se abren a la comunicación de la vida, consagrados por el sacramento que les confiere la gracia para constituirse en iglesia doméstica y en fermento de vida nueva para la sociedad. Otras formas de unión contradicen radicalmente este ideal, pero algunas lo realizan al menos de modo parcial y análogo”. 

La misericordia y el amor de Dios es para todos y el Santo Padre nos está llamando a todos a llevar este amor a nuestros hermanos y hermanas que viven en otras formas de unión. El Santo Padre utilizó el ejemplo de la Samaritana para mostrarnos cómo Jesús se acercó a los que viven en diferentes situaciones. El Señor Jesús: “dirigió una palabra a su deseo de amor verdadero, para liberarla de todo lo que oscurecía su vida y conducirla a la alegría plena del Evangelio”.

 Cap. 9, “Espiritualidad Matrimonial y Familiar”, es el capítulo final y dentro de él se puede encontrar un bello reflejo sobre la intimidad de la pareja casada unida con un Dios de amor: “La presencia del Señor habita en la familia real y concreta, con todos sus sufrimientos, luchas, alegrías e intentos cotidianos. Cuando se vive en familia, allí es difícil fingir y mentir, no podemos mostrar una máscara. Si el amor anima esa autenticidad, el Señor reina allí con su gozo y su paz. La espiritualidad del amor familiar está hecha de miles de gestos reales y concretos. En esa variedad de dones y de encuentros que maduran la comunión, Dios tiene su morada. Esa entrega asocia ‘a la vez lo humano y lo divino’, porque está llena del amor de Dios. En definitiva, la espiritualidad matrimonial es una espiritualidad del vínculo habitado por el amor divino”.

Oración a la Sagrada Familia
Por el Papa Francisco
(Conclusión de Amoris Laetitia)

Jesús, María y José
en vosotros contemplamos
el esplendor del verdadero amor,
a vosotros, confiados, nos dirigimos.

Santa Familia de Nazaret,
haz también de nuestras familias
lugar de comunión y cenáculo de oración,
auténticas escuelas del Evangelio
y pequeñas iglesias domésticas.

Santa Familia de Nazaret,
que nunca más haya en las familias
episodios de violencia, de cerrazón y división;
que quien haya sido herido o escandalizado
sea pronto consolado y curado.

Santa Familia de Nazaret,
haz tomar conciencia a todos
del carácter sagrado e inviolable de la familia,
de su belleza en el proyecto de Dios.

Jesús, María y José,
escuchad, acoged nuestra súplica.
Amén.