Iniciativa diócesis se orienta a ayudar residentes permanentes a hacerse ciudadanos de EE.UU.

Por María Luisa Torres
Catholic News Service

GARDEN GROVE, Calif. – Cuando Teresa Alvarado se criaba como una de 13 hermanos en una casa modesta en Jalisco, México, una tragedia impactó repentinamente y alteró sus vidas para siempre.

El trabajo de toda la vida de su padre literalmente se esfumó cuando la pequeña zapatería familiar, la única fuente de ingreso, fue destruida por fuego.

Los años que subsiguientes fueron una lucha interminable para lograr cubrir los gastos mensuales. Finalmente, a la edad de 57 años, su padre, Miguel, y los hermanos mayores de ella migraron hacia Los Ángeles buscando trabajo para ayudar a sustentar la familia de 15 -- una decisión desgarradora que dejaba atrás a Teresa, su madre y los demás hermanos y hermanas.

Después de más de 15 años de trabajo en fábricas de Estados Unidos, Miguel y sus hijos pudieron finalmente traer el resto de la familia a Estados Unidos en 1975, recordó Teresa recientemente.

Cinco años después, tras una tremenda cantidad de "trabajo, sacrificio y ahorros", la familia de Teresa abrió Northgate, pequeño mercado vecinal en Anaheim y subsecuentemente los "portones del norte" se abrieron a la familia González. Desde entonces el negocio ha sobrepasado el sueño original de su padre de un día tener una tienda para cada hijo; hoy día ellos tienen más de 40 mercados en California y Arizona.

"Hemos luchado para hacer un hogar en este país de esperanza y oportunidades", explicó Teresa, feligresa en la iglesia Our Lady of Guadalupe en La Habra, en la Diócesis de Orange. "A través del tiempo, uno a uno, nos hemos convertido en ciudadanos estadounidenses porque ser ciudadano es esencial para salir adelante en este país".

Alvarado estuvo entre cientos de personas en la segunda Cumbre de Inmigración anual patrocinada por la Arquidiócesis de Los Ángeles y varias diócesis del sur de California y realizada el 27 de febrero en la catedral Christ de la Diócesis de Orange en Garden Grove. Titulada "Anfitriones del Inmigrante: Un llamado a la Acción", la cumbre sirvió como el lanzamiento oficial una iniciativa multidiocesana con base en las parroquias para ayudar a los residentes permanentes a obtener su ciudadanía estadounidense.

Según estadísticas del Departamento de Seguridad Nacional, en California hay unos 2.4 millones de hombres y mujeres elegibles para naturalización.

"Nuestra lucha nunca ha sido sobre política; siempre ha sido sobre personas, personas sufriendo y explotadas, personas que mueren", dijo el arzobispo Gómez. "Si trabajamos este año para fomentar la naturalización y la ciudadanía eso será una gran diferencia en las vidas de cientos de miles de personas".

Durante su presentación, el arzobispo se paró al lado de "La Cruz de los Encuentros", la cual él le entregó al papa Francisco en Filadelfia en septiembre. Mientras el papa celebraba Misa en Ciudad Juárez en México el 17 de febrero, esa misma cruz estaba erguida al otro lado de la frontera en El Paso, Texas, como señal tangible "del 'encuentro' de Jesucristo y el Evangelio con los pueblos de las Américas".

"Tenemos que seguir concentrados en el 'rostro humano' de la reforma de inmigración, los nombres, las historias, las familias", dijo el arzobispo. "Tenemos que demostrar que estos rostros de hoy no son distintos a los de generaciones de inmigrantes que vinieron antes".

La cumbre cerró con un "Via Crucis de los inmigrantes", con los participantes saliendo del área de la conferencia en procesión detrás de la Cruz de los Encuentros y entrando a un salón aparte de la catedral para ver una exposición de cruces representando el sufrimiento y las vidas perdidas de incontables inmigrantes que cruzan la frontera. Entre las "estaciones" había pertenencias personales selectas que se han encontrado en la frontera Estados Unidos-México.

La nueva iniciativa parroquial es parte del apoyo en curso de la Iglesia Católica a la reforma abarcadora de inmigración; es una respuesta al llamado a la acción del papa durante el Jubileo de la Misericordia y une la Conferencia Católica de Obispos de California, Caridades Católicas y las diócesis participantes en un esfuerzo coordinado.

Torres escribe para The Tidings, periódico de la Arquidiócesis de Los Ángeles.