“Tuve hambre y ustedes me dieron de comer”

La primera de las Obras de Misericordia Corporales

Por Pedro A. Moreno, OP, MRE

Misericordia es una palabra rica en su contenido. La etimología es hermosa. La primera parte de la palabra “misere” significa la miseria o necesidad. La segunda parte de la palabra “cor” o “cordis” significa corazón. Cuando se unen las dos partes la idea es cómo las necesidades de los demás tocan nuestros corazones.

Ser misericordioso envuelve el tener ternura, amor, compasión, solidaridad con los que están necesitados o en la miseria.

Ser misericordioso es estar consciente de las necesidades de los demás y, como expresión del amor del uno por el otro, asumir la responsabilidad de llenar las necesidades del otro porque el otro es mi hermano, mi hermana, aquel a quien amo.

Alimenta al hambriento
Los seres humanos tienen muchas necesidades, pero la primera de ellas, la más básica es la comida, por lo que la primera de las Obras de Misericordia Corporales es dar de comer al hambriento.

En la Tierra Santa, allá en los tiempos bíblicos, el alimento más común y esencial era y es el pan.

“Acuérdate del largo camino que el Señor, tu Dios, te hizo recorrer por el desierto durante esos cuarenta años. Allí él te afligió y te puso a prueba, para conocer el fondo de tu corazón y ver si eres capaz y no de guardar sus mandamientos. Te afligió y te hizo sentir hambre, pero te dio a comer el maná, ese alimento que ni tú ni tus padres conocían, para enseñarte que el hombre no vive solamente de pan, sino de todo lo que sale de la boca del Señor” (Dt 8,2-3).

El maná era el pan del cielo dado a los hijos de Dios mientras atravesaban el desierto. Son muchas las referencias del Antiguo Testamento al hambre, el pan y el alimentarse y en el Nuevo Testamento hay muchos más como la declaración en la oración del Señor en Mateo capítulo 6.

“Danos hoy nuestro pan de cada día”.

Los pobres, nuestros hermanos y hermanas que carecen de las necesidades básicas, son los que no tienen pan, ni alimentos.

Una forma en la que mostramos nuestra solidaridad con los pobres y hambrientos son los muchos bancos de alimentos y despensas de alimentos a lo largo de Oklahoma.

Otra costumbre, especialmente durante la Cuaresma, que no está muy lejos, es el Catholic Relief Services, CRS, Plato de Arroz. Esta es una gran manera en la que unimos nuestros esfuerzos en la recaudación de fondos para alimentar a nuestros hermanos y hermanas que padecen hambre en el mundo. Están aún a tiempo para ordenar los materiales y promover la campaña CRS Rice Bowl 2016. Os animo a visitar www.crsricebowl.org/es para más información.

El hambre es la necesidad de alimentos y hay un profundo mensaje para todos nosotros cuando Jesús se proclama a sí mismo como el alimento clave para saciar el hambre más profundo cuando nos dice que Él es el “Pan de Vida”.

De ahí a la Última Cena y la institución de la Eucaristía aprendemos que crecemos como comunidad de fe y como discípulos de Cristo cuando juntos partimos el pan en el altar.

El compartir el Pan de Vida, la fuente y cumbre de nuestra vida cristiana, nos da energía y fortalece nuestro compromiso de llegar a todos los que padecen  hambre.

Sabemos muy bien que cuando llenamos su necesidad de pan manifestamos nuestro amor por ellos y nuestro amor por Jesús, porque el Señor mismo nos dijo...

"Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo".