Obispos Sinodales bendecidos con maravillosos teólogos prácticos

Escucha la sabiduría que trasciende los grados teológicos

Por Pedro A. Moreno, OP
Director de la Oficina del Ministerio Hispano

La mayoría de los católicos probablemente saben de una reunión importante en el Vaticano en Roma, algo que se llama sínodo. En estas reuniones regulares se congrega una selección de los principales líderes de la Iglesia, bajo la guía del Papa, para hablar sobre temas de singular importancia pastoral y teológica para la Iglesia en el mundo.

El proceso puede ser comparado al de hacer salchichas. No se ve bonito pero el producto final es, por lo general, algo maravilloso y práctico. Nos guía a un servicio mejor dentro del Cuerpo de Cristo, con mayor amor y compasión.

El tema de este sínodo es la familia. El Pontificio Consejo para la Familia hace un hermoso comentario en relación con este sínodo:

“El ‘Evangelio de la Familia’ es la buena noticia acerca del amor divino, que se proclamó a los que viven la experiencia fundamental, humana y personal, de la pareja y de la comunión abierta al don de los hijos, es decir, la comunidad de la familia. La enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio se presenta y ofrece de una forma comunicativa y eficaz, para que llegue a los corazones y los transformen de acuerdo a la voluntad de Dios manifestado en Cristo Jesús.”

Durante el sínodo muchos teólogos llegan a hacer presentaciones sobre diversos temas. Esta semana pasada me encontré con una presentación única. Los obispos llegaron a escuchar a una pareja casada hablar de su familia. Esta familia es una clara manifestación de expertos en teología práctica que comparten con los obispos en el sínodo una sabiduría que trasciende los grados académicos en teología.

Esta familia especial, de la diócesis de Mumbai, India, Penélope y Ishwarlal Bajaj compartieron un testimonio de vida familiar que nos regresa de los candentes debates teológicos a un amoroso ministerio centrado en Cristo a las familias que tienen su hogar en nuestras parroquias.

En primer lugar permítanme compartir el testimonio de la señora Penélope Bajaj.

“Llevo de casada un poco más de 38 años. En enero de 2016 serán 39 años completos. ¡Guau! No puedo creerlo. Se lo debo sólo a la gracia de Dios y Él es la tercera persona que nos mantiene unidos. Aunque somos una pareja interreligiosa  e inter-comunitaria, mi marido hindú y yo católica, pero con nuestros antecedentes educativos y sociales muy similares, nos las arreglamos para tener una gran armonía en nuestra relación, junto con las muchas pruebas y sufrimientos que hemos experimentado.

El éxito de un matrimonio interreligiosa tiene que ser tal, que el cónyuge católico no se le debe pedir a renunciar a su fe. Mi marido entendió esto antes de tomar la decisión de casarse conmigo. A cambio le di la opción de seguir su propia fe. Esta libertad religiosa hizo el camino de nuestro matrimonio fluido y exitoso.

Luego vino el nacimiento de nuestros dos hijos que me acompañaron a la iglesia y donde asistieron a la escuela dominical, pero no fueron bautizados. Era el deseo de mi marido que tanto nuestros hijos se les debe permitir la libertad de elegir su propia religión y lo acepté con un gran nudo en la garganta. Tenemos que agradecer a los muchos mentores que nos ayudaron en nuestra familia. Las diferencias de religión nunca fueron un obstáculo para nosotros, las pequeñas palabras mágicas como compromiso, humildad y perdón nos ayudaron a perder nuestro ego y vivir para el otro.

¿Tomaríamos las mismas decisiones de hoy? Por supuesto. ¡No hay otra manera!

¿Hay alguien aquí que sabe cómo realizar un matrimonio perfecto? Todavía estamos aprendiendo y entendiendo nuestro matrimonio todos los días. Si no fuera por la tolerancia de mi marido y su amor al cristianismo y mi amor y la comprensión dl lugar de dónde viene, nunca hubiéramos tenido la oportunidad para celebrar nuestras diferencias de vida e inter-comunitarias. Gracias a Su Santidad el Papa Francisco y esta distinguida Asamblea por inspirarnos para compartir con ustedes nuestras memorias personales de nuestra vida.”

Ahora permítanme compartir el testimonio del Sr. Ishwarlal Bajaj.

"Nací en una familia hindú con padres con estudios superiores con mi madre doctora en medicina y mi padre un ingeniero. Mis padres tomaron la decisión de enviarme a una escuela protestante, donde desde temprana edad asimilé valores y elementos de la fe cristiana novedosos y también profundos e inspiradores. Conocí a mi esposa Penélope, una católica devota  y comprometida cuya madre era directora de una escuela y cuyo padre era un médico además de ser un oficial del ejército indio.

Ambos decidimos casarnos hace 38 años y no hubo mucha oposición de nuestras familias. Me di cuenta de que había diferencias en la religión, y ya que mi esposa estaba interesada en el seguimiento de la fe católica, yo estaba feliz de permitirle su libertad religiosa.

Después de un tiempo, empecé a asistir a la Santa Eucaristía y estaba lleno de admiración por su contenido. Me sentí a gusto con la homilía y que la celebración estuviera en un idioma, el inglés, con que yo estaba familiarizado. Entonces empecé a asistir a un curso de teología, titulado "manantiales", que mi esposa Penélope había organizado y dirigido para los laicos de la Arquidiócesis de Mumbai. A través de mi asistencia al programa durante siete años he asimilado las enseñanzas de Jesucristo y me metí en un profundo conocimiento y amor de las Escrituras. Pregunté, reflexioné y finalmente decidí bautizarme en nuestro aniversario de bodas de plata hace trece años.

Mi bautismo eleva nuestro matrimonio a un nivel espiritual más alto, con una mejor comprensión de nuestra relación. Esto motivó y alentó a mi hijo e hija que a su vez decidieron a la edad de 28 y 32 a abrazar la fe católica, completando así el tejido de una familia católica unificada.”

Esto es lo que nunca debemos olvidar. Nuestras discusiones teológicas no son sólo verdades frías y duras que se disputan y discuten en un proceso de aniquilar a la vista opuesta y salir victorioso por haber conservado la integridad de la doctrina y de la verdad bíblica. Este no es el camino. Detrás de cada punto teológico hay un ser humano que lucha por vivir, lo mejor que puede en sus circunstancias particulares, la voluntad de Dios, de la mejor manera que pueda entenderla en ese momento de su vida. Nunca debemos perder de vista a las personas detrás de nuestras verdades.

Tal vez si nuestras discusiones teológicas incluirían algunas palabras claves nacidos del amor cristiano, como las mencionadas por la señora Bajaj, palabritas mágicas como compromiso, humildad y perdón, entonces tal vez el Sínodo sobre la Familia podrían acercarnos más, en el amor y servicio a tantos matrimonios y familias que están sufriendo, y no convertirse en una excusa para la creación de más muros para separar los que son llamados a servirles.

Gracias Sr. y la Sra. Bajaj por su amorosa sabiduría, más allá de grados académicos en teología.