Papa Francisco es amable y franco

Por David Agren
Catholic News Service 

BUENOS AIRES, Argentina — Oscar Justo, de 60 años de edad, mendiga por billetes y monedas desde un punto alto contiguo la parroquia San José en el Barrio de Flores, vecindario donde nació el papa Francisco.
Como el cardenal Jorge Mario Bergoglio de Buenos Aires, el papa Francisco pasaba por allí a menudo, caminando desde la parada de autobús o subiendo a la superficie desde una cercana estación del tren subterráneo. Pero él siempre se tomaba el tiempo para saludar a Justo, ofrecerle una bendición y darle unos cuantos pesos.

Tales historias de bondad abundan en Buenos Aires, donde el papa Francisco fue arzobispo durante 15 años hasta que fue elegido papa el. La gente llegó a conocer a Papa Francisco como un prelado sin pretensiones, que tomó el transporte público, mostró preocupación por los pobres y desafió a las autoridades.

El nuevo papa es mayormente presentado como un papa para la gente pobre y común. Pero una imagen más compleja, como sacerdote, admi-nistrador y aficionado al fútbol, nos llega desde Argentina, donde los vendedores ahora ofrecen fotos y carteles de él.



Él ascendió en la iglesia, algo atribuido a su fuerza de personalidad.

En la Arquidiócesis de Buenos Aires el papa Francisco adoptó la actitud de que la iglesia debe estar en la calle. Él construyó capillas y misiones en zonas pobres y envió seminaristas a servirlas.
A menudo él habló en contra de la injusticia, como el trato a los trabajadores migrantes de países vecinos y a aquellos que son atraídos hacia el comercio sexual y en contra de asuntos sociales tales como el aborto y el matrimonio homosexual.

"Aquí en Buenos Aires él era un hombre políticamente en desacuerdo con el gobierno, muy querido por los pobres y por los miembros de la oposición.... Pero fundamentalmente él es pastor y un hombre político", dijo José María Poirier, director de la revista católica El Criterio.

Gabriel Castelli, miembro de la junta directiva de la Pontificia Universidad Católica de Argentina, dijo que el nuevo papa "siempre ha tenido la habilidad de decir lo que piensa".

Él le daba prioridad a darles atención a sacerdotes. Tenía un teléfono celular reservado sólo para sacerdotes diocesanos, y cada mañana se reservó una hora para tomar sus llamadas

Él dijo que el papa Francisco prefería más los arrabales que la alta sociedad, nunca cenaba afuera ni iba a fiestas; cocinaba para sí mismo y leía vorazmente. A él le gustaba especialmente la literatura latinoamericana y las novelas de Fyodor Dostoyevsky. No usaba la computadora ni el correo electrónico y escuchaba en la radio los partidos de su equipo favorito de fútbol, el San Lorenzo.

Barrio de Flores es un vecindario de clase obrera. El padre del nuevo papa era trabajador ferroviario y su madre ama de casa. Cuando joven, el papa estudió en las escuelas públicas. Él regresaba a menudo al barrio, a la parroquia San José.

"Él siempre llevaba sus propios bolsos", recuerda Zaira Sánchez, de.  Después de la Misa "la gente esperaba afuera y él los bendecía a todos ellos y hablaba con ellos" antes de partir.”