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Archdiocesan Director Positions

The Archdiocese of Oklahoma City is seeking an HR Director and a Director of Development and Stewardship.

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Official appointment

Effective Aug. 15

Rev. William L. Novak, Moderator of the Curia for the Archdiocese of Oklahoma City,
and continuing as vicar general for the archdiocese and pastor of Saint Francis of Assisi, Oklahoma City.

 

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Archbishop Coakley calls for action, prayer for sanctity of human life

“Having been re-sensitized to the tragedy of abortion through these recent controversies, I call upon all of the faithful and all people of good will to take action in support of the dignity and sanctity of every human life from conception to its natural end. It is our civic and moral responsibility to engage in the political process as advocates for the dignity human life with all that this entails.

Finally, I urge a prayerful response. Our hearts must be converted before our society will be able to consistently enact and embrace just laws that embody a proper regard for the sanctity of life.

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The Sooner Catholic is committed to embracing the Church’s mission through education, celebration and evangelization.

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May God bless you, ¡Que Dios los bendiga, and thank you so very much for your support!

Diane Clay
Editor, Sooner Catholic

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Videos

 

Podcasts

Archbishop Coakley shares his story of faithPodcast
by Archbishop Paul Coakley
Archbishop Paul Coakley was raised in a Catholic family. But when he went to college, his life soon went adrift. Last month, our archbishop spoke at a conference in Minnesota, where he told the very personal and compelling story of how the Lord gradually led him back. (It may take a few minutes to load.)
Date: 11/5/14
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Youth sports and sportsmanship

Archbishop Paul S. Coakley

 Karol Wojtyla, the man who became Saint John Paul II, was an avid athlete. As a youth and young man he played soccer. As a young priest he took college students on kayak outings. After becoming pope he continued to ski and even had a swimming pool built in Vatican City.

 Reflecting on the importance of sports Saint John Paul II observed that many important human values such as loyalty, fair play, generosity, solidarity and respect are common to both sports and Christian discipleship: “Are not these athletic values,” the pope mused, “the deepest aspirations and requirements of the Christian message?” These values form the foundation of solid human virtues and strong characters.

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Deportes juveniles y el espíritu deportivo

Arzobispo Pablo S. Coakley

 Karol Wojtyla, el hombre que llegó a ser el Papa San Juan Pablo II, fue un atleta ávido. De joven jugaba al fútbol. Cuando era un joven sacerdote invitaba estudiantes universitarios en excursiones en kayak. Después de llegar a ser Papa, continuó a esquiando e incluso tenía una piscina en el Vaticano.

 Al reflexionar sobre la importancia del deporte San Juan Pablo observó que muchos valores humanos importantes, como la lealtad, el juego limpio, la generosidad, la solidaridad y el respeto son comunes tanto en los deportes como en el discipulado cristiano: "¿No son estos los valores deportivos", el Papa reflexionó, "las aspiraciones y exigencias del mensaje cristiano más profundas?" Estos valores son la base de las virtudes humanas sólidas y un carácter sólido.

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Escuelas Católicas: Comunidades de fe, conocimiento y servicio

Amo a nuestras Escuelas Católicas. Me hacen sentir orgullosos de esta Arquidiócesis. Cada año espero con interés la oportunidad de visitar a cada una de nuestras escuelas. En esta edición del Sooner Catholic queremos compartir algunas de las razones por las que estamos tan orgullosos de nuestras escuelas. En anticipación de la Semana de las Escuelas Católicas (26 de enero al 1 de febrero) se encuentra un suplemento especial en las páginas que siguen celebrando nuestras Escuelas Católicas como Comunidades de Fe, Conocimientos y Servicio. Esta celebración anual ofrece una oportunidad para afirmar, promover y renovar nuestro compromiso con la misión importante de la educación Católica.

La Iglesia en Estados Unidos ha sido bendecida con la red más fuerte de Escuelas Católicas de cualquier parte del mundo. Además de las muchas finas escuelas fundadas y atendidas por las congregaciones religiosas, nuestro sistema nacional de escuelas parroquiales Arquidiocesanas y Diocesanas no tiene igual.

Las Escuelas Católicas son una parte muy importante de la historia de la Iglesia en los Estados Unidos. De manera significativa, la primera santa nacida en Estados Unidos, Sta. Elizabeth Ann Seton, estableció la primera escuela parroquial en los Estados Unidos. Fue San Juan Neumann, el primer obispo estadounidense en ser canonizado, quien estableció el primer sistema de escuelas diocesanas y sentó las bases de un legado de educación católica que perdura hasta nuestros días.

La fuerza de nuestras Escuelas Católicas es un testimonio de la determinación y el compromiso de nuestros antepasados de entregarle la fe católica a la próxima generación. El clima cultural de la época era a menudo hostil a los católicos, especialmente los católicos inmigrantes. Reconocieron que, además de proporcionar una excelente educación para sus hijos Escuelas Católicas también proporcionan una manera para ellos para transmitir sus valores más importantes, costumbres y creencias a la siguiente generación. Entonces y ahora la primera y principal misión de las Escuelas Católicas es la transmisión de la fe a través de una educación y formación integral de la persona. Las Escuelas Católicas existen para formar discípulos de Jesucristo, que están preparados para vivir su fe y cumplir su misión al servicio de la Iglesia, familia y sociedad. Buenos Católicos son buenos ciudadanos. Siempre ha sido así. Las Escuelas Católicas son insuperables como comunidades de fe, conocimientos y servicio a los demás.

Nunca ha sido fácil el mantener a nuestras Escuelas Católicas. Han florecido gracias al compromiso compartido de padres, congregaciones religiosas de hombres y mujeres y, por supuesto, párrocos y feligreses. En años posteriores, los profesores y personal no docente laical han contribuido con su enorme energía y talento. Todos compartían la convicción de que el sacrificio por las Escuelas Católicas vale la pena. Son una buena inversión. La educación católica ofrece un servicio insustituible a los padres en la proveer la educación, especialmente la educación religiosa, a sus hijos.

Directa o indirectamente, todos nosotros nos beneficiamos de las Escuelas Católicas. Con el fin de garantizar que la educación Católica se encuentre disponible en nuestra arquidiócesis para las generaciones futuras tenemos que asumir nuestra responsabilidad compartida para preservar y fortalecer el legado que hemos recibido de aquellos que vinieron antes que nosotros. Somos los beneficiarios de los sacrificios de los demás. Y tenemos que pensar en los que vendrán después de nosotros.

No podemos dejar que los padres de los niños de las Escuelas Católicas de hoy tengan que asumir a solas el costo total de la educación católica. Para la mayoría de las familias estaría simplemente fuera de su alcance. Las Escuelas Católicas no pueden ser sólo para unos pocos privilegiados que puedan pagarlos. Nuestras Escuelas Católicas han prosperado porque los Católicos han reconocido y aceptado que lo que se requiere es un compromiso compartido y un sacrificio compartido. El futuro depende de nuestra capacidad de mantener este espíritu de mayordomía, o buena administración de nuestros bienes.

Si somos capaces de igualar la creatividad y la gestión que caracterizó la dedicación y el apoyo de las Escuelas Católicas de nuestros antepasados, entonces el futuro de la educación Católica en la Arquidiócesis de Oklahoma City será realmente brillante. Ahora es nuestro turno.