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Diane Clay
Editor, Sooner Catholic

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Vatican commission approves martyrdom in the Cause for Oklahoma’s Servant of God Father Stanley Rother

Congregation vote critical step in Father Rother's path to sainthood

OKLAHOMA CITY (June 25, 2015) – A special Theological Commission at the Congregation of the Causes of Saints in Rome voted Tuesday to formally recognize Oklahoma’s Servant of God Father Stanley Rother a martyr. The determination of martyrdom is a critical step in the Archdiocese of Oklahoma City’s Cause to have Father Rother beatified, the final stage before canonization as a saint.

 

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Archbishop Coakley Statement on Supreme Court Decision in Oklahoma Death Penalty Case

“Even as we seek justice for these grave wrongs and render compassion for those who have endured great loss, our faith impels us to call for the building up of a culture of life where every human life is valued.

The use of the death penalty, in any form, diminishes us all.

When available, we should choose non-lethal ways to ensure justice and to protect society. I pray for the day that Oklahoma and other states will abolish capital punishment.”

 

-- Most Rev. Paul S. Coakley, Archbishop, Archdiocese of Oklahoma City

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Archbishop Coakley Statement on Supreme Court Ruling for Same-Sex Marriage

“Today is a moment of historic consequence for our nation. The Supreme Court has made a tragic error. This decision will have devastating consequences, especially for children today and for generations to come. No matter the court’s ruling, it cannot change
what marriage really is. Marriage by its nature remains the union of one man and one woman. Marriage is a natural institution that predates and precedes governments and government regulation.

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Videos

 

Podcasts

Archbishop Coakley shares his story of faithPodcast
by Archbishop Paul Coakley
Archbishop Paul Coakley was raised in a Catholic family. But when he went to college, his life soon went adrift. Last month, our archbishop spoke at a conference in Minnesota, where he told the very personal and compelling story of how the Lord gradually led him back. (It may take a few minutes to load.)
Date: 11/5/14
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Summer, leisure and the Lord’s Day

Archbishop Paul S. Coakley

In the Gospel, Jesus invites us to “Come away … and rest awhile” (Mk.6:31). This is a timely summertime theme since now is the time that many of us acknowledge our need for rest, and look forward to a change of pace in our busy lives.

 Whatever the rhythms of our lives, from time-to-time we need to refresh ourselves. We need time away from our ordinary work and daily concerns to restore our energies, to enjoy the natural beauties of creation, to spend time with family and friends, to remember our Creator. The rhythm of a regular “Sabbath” rest is very much a part of God’s plan for our well-being: “The Sabbath was made for man, not man for the Sabbath” (Mk.2:27).

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Verano, ocio y el Día del Señor

Arzobispo Pablo S. Coakley

 En el Evangelio, Jesús nos invita a “Vengan… para descansar un poco.” (Mc. 6: 31). Este es un tema oportuno para el verano ya que ahora es el momento en que muchos de nosotros reconocemos nuestra necesidad de descanso, y esperamos un cambio en el ritmo en nuestras vidas tan ocupadas.

 Sea cual sea el ritmo de nuestras vidas, de vez en cuando tenemos que reanimarnos y revitalizarnos. Necesitamos tiempo lejos de nuestro trabajo ordinario y las preocupaciones diarias para restaurar nuestras energías, para disfrutar de las bellezas naturales de la creación, para pasar tiempo con la familia y amigos, para recordar a nuestro Creador. El ritmo de un descanso "sabatino" regular es una parte muy importante del plan de Dios para nuestro bienestar: "El sábado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado" (Mc. 2: 27).

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Escuelas Católicas: Comunidades de fe, conocimiento y servicio

Amo a nuestras Escuelas Católicas. Me hacen sentir orgullosos de esta Arquidiócesis. Cada año espero con interés la oportunidad de visitar a cada una de nuestras escuelas. En esta edición del Sooner Catholic queremos compartir algunas de las razones por las que estamos tan orgullosos de nuestras escuelas. En anticipación de la Semana de las Escuelas Católicas (26 de enero al 1 de febrero) se encuentra un suplemento especial en las páginas que siguen celebrando nuestras Escuelas Católicas como Comunidades de Fe, Conocimientos y Servicio. Esta celebración anual ofrece una oportunidad para afirmar, promover y renovar nuestro compromiso con la misión importante de la educación Católica.

La Iglesia en Estados Unidos ha sido bendecida con la red más fuerte de Escuelas Católicas de cualquier parte del mundo. Además de las muchas finas escuelas fundadas y atendidas por las congregaciones religiosas, nuestro sistema nacional de escuelas parroquiales Arquidiocesanas y Diocesanas no tiene igual.

Las Escuelas Católicas son una parte muy importante de la historia de la Iglesia en los Estados Unidos. De manera significativa, la primera santa nacida en Estados Unidos, Sta. Elizabeth Ann Seton, estableció la primera escuela parroquial en los Estados Unidos. Fue San Juan Neumann, el primer obispo estadounidense en ser canonizado, quien estableció el primer sistema de escuelas diocesanas y sentó las bases de un legado de educación católica que perdura hasta nuestros días.

La fuerza de nuestras Escuelas Católicas es un testimonio de la determinación y el compromiso de nuestros antepasados de entregarle la fe católica a la próxima generación. El clima cultural de la época era a menudo hostil a los católicos, especialmente los católicos inmigrantes. Reconocieron que, además de proporcionar una excelente educación para sus hijos Escuelas Católicas también proporcionan una manera para ellos para transmitir sus valores más importantes, costumbres y creencias a la siguiente generación. Entonces y ahora la primera y principal misión de las Escuelas Católicas es la transmisión de la fe a través de una educación y formación integral de la persona. Las Escuelas Católicas existen para formar discípulos de Jesucristo, que están preparados para vivir su fe y cumplir su misión al servicio de la Iglesia, familia y sociedad. Buenos Católicos son buenos ciudadanos. Siempre ha sido así. Las Escuelas Católicas son insuperables como comunidades de fe, conocimientos y servicio a los demás.

Nunca ha sido fácil el mantener a nuestras Escuelas Católicas. Han florecido gracias al compromiso compartido de padres, congregaciones religiosas de hombres y mujeres y, por supuesto, párrocos y feligreses. En años posteriores, los profesores y personal no docente laical han contribuido con su enorme energía y talento. Todos compartían la convicción de que el sacrificio por las Escuelas Católicas vale la pena. Son una buena inversión. La educación católica ofrece un servicio insustituible a los padres en la proveer la educación, especialmente la educación religiosa, a sus hijos.

Directa o indirectamente, todos nosotros nos beneficiamos de las Escuelas Católicas. Con el fin de garantizar que la educación Católica se encuentre disponible en nuestra arquidiócesis para las generaciones futuras tenemos que asumir nuestra responsabilidad compartida para preservar y fortalecer el legado que hemos recibido de aquellos que vinieron antes que nosotros. Somos los beneficiarios de los sacrificios de los demás. Y tenemos que pensar en los que vendrán después de nosotros.

No podemos dejar que los padres de los niños de las Escuelas Católicas de hoy tengan que asumir a solas el costo total de la educación católica. Para la mayoría de las familias estaría simplemente fuera de su alcance. Las Escuelas Católicas no pueden ser sólo para unos pocos privilegiados que puedan pagarlos. Nuestras Escuelas Católicas han prosperado porque los Católicos han reconocido y aceptado que lo que se requiere es un compromiso compartido y un sacrificio compartido. El futuro depende de nuestra capacidad de mantener este espíritu de mayordomía, o buena administración de nuestros bienes.

Si somos capaces de igualar la creatividad y la gestión que caracterizó la dedicación y el apoyo de las Escuelas Católicas de nuestros antepasados, entonces el futuro de la educación Católica en la Arquidiócesis de Oklahoma City será realmente brillante. Ahora es nuestro turno.