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Pentecost Novena Booklets Available Now

This year, Pentecost falls on May 24.

The novena prayers began on Friday, May 15.

The Office of New Evangelization has prepared free novena booklets for use in parishes or by parishioners.

The booklets are available to print or download in English, Spanish and Vietnamese here.

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Register for Camp OLOG or Emmaus Days

Summer is almost here!

Register your child for an unforgettable week at Our Lady of Guadalupe Catholic Youth Camp. Print out the registration form or register online.

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Register for Emmaus Days

Call: (405) 721-9351

Emmaus Days is a retreat for young men in high school who want to learn about the call to the priesthood and explore their relationship with God.

The retreat will be Wednesday, July 29, through Friday, July 31, 2015.

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2015 Priest Assignments

Archdiocese of Oklahoma City
Priest assignments effective July 1. 2015

Retirement
Fr. Dominic Hoang
Fr. Charles Murphy
Fr. Joseph Ross

Pastor
Fr. Krupavara Prasad Boddu             Holy Name of Jesus, Chickasha (St. Peter, Lindsay)
Fr. Gregory Nguyen                        St. Andrew Dung-Lac, OKC
Fr. Balraj Sagili Jusudas                   Sacred Heart, Alva (St. Cornelius, Cherokee, Our Mother of Mercy, Waynoka)
Fr. Cory Stanley                             Prince of Peace, Altus (St. Helen, Frederick)
Fr. Shane Tharp                             Blessed Sacrament, Lawton
Fr. James A. Wickersham                 St. Mary, Guthrie (St. Margaret Mary, Crescent)

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Travel to the World Meeting of Families & see Pope Francis!

 

The Archdiocese of Oklahoma City has arranged a pilgrimage to Philadelphia from Sept. 22-28, 2015, to participate in the World Meeting of Families with the Papal Visit and Mass.

Don't miss out!

For online registration, click here.

For cost, itinerary and registration, click here. Go to Documents.

 

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Videos

 

Podcasts

Archbishop Coakley shares his story of faithPodcast
by Archbishop Paul Coakley
Archbishop Paul Coakley was raised in a Catholic family. But when he went to college, his life soon went adrift. Last month, our archbishop spoke at a conference in Minnesota, where he told the very personal and compelling story of how the Lord gradually led him back. (It may take a few minutes to load.)
Date: 11/5/14
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A new Pentecost for a new evangelization

Archbishop Paul S. Coakley

 Novenas are not as common of a form of popular piety as they once were. But, they are still with us. The practice of praying a novena, which is a prayer of petition that spans nine days, often has been used to seek special favors or to prepare for major events or special feast days. In the days leading up to my installation as the Archbishop of Oklahoma City, the archdiocesan family was invited to pray a novena seeking God’s blessing upon the ministry I was about to undertake.

 The first novena, which set the pattern for subsequent novenas, was the nine-day period of prayerful anticipation following the Lord’s Ascension and leading up to the outpouring of the Holy Spirit on Pentecost. Jesus had urged the apostles not to leave Jerusalem, but to await the promised gift of the Father for “in a few days you will be baptized with the Holy Spirit” (Acts 1:5).

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Un nuevo Pentecostés para una nueva evangelización

Arzobispo Pablo S. Coakley

Las novenas no son tan comunes como una forma de piedad popular hoy en día como lo eran antes. Pero todavía están con nosotros. La práctica de rezar una novena, que es una oración de petición que se extiende por nueve días, a menudo se ha utilizado para buscar favores especiales o para prepararse para los grandes eventos o fiestas especiales. En los días previos a mi instalación como Arzobispo de Oklahoma City la familia arquidiócesana fue invitada a rezar una novena buscando la bendición de Dios sobre el nuevo ministerio que estaba a punto de emprender.

La primera novena, que estableció el patrón para las novenas posteriores, fue el período de nueve días de oración tras la Ascensión del Señor, y que conduce a la efusión del Espíritu Santo en Pentecostés. Jesús había instado a los apóstoles a que no se fueran de Jerusalén, sino a esperar el don prometido del Padre para "en pocos días vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo" (Hechos 1: 5).

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Escuelas Católicas: Comunidades de fe, conocimiento y servicio

Amo a nuestras Escuelas Católicas. Me hacen sentir orgullosos de esta Arquidiócesis. Cada año espero con interés la oportunidad de visitar a cada una de nuestras escuelas. En esta edición del Sooner Catholic queremos compartir algunas de las razones por las que estamos tan orgullosos de nuestras escuelas. En anticipación de la Semana de las Escuelas Católicas (26 de enero al 1 de febrero) se encuentra un suplemento especial en las páginas que siguen celebrando nuestras Escuelas Católicas como Comunidades de Fe, Conocimientos y Servicio. Esta celebración anual ofrece una oportunidad para afirmar, promover y renovar nuestro compromiso con la misión importante de la educación Católica.

La Iglesia en Estados Unidos ha sido bendecida con la red más fuerte de Escuelas Católicas de cualquier parte del mundo. Además de las muchas finas escuelas fundadas y atendidas por las congregaciones religiosas, nuestro sistema nacional de escuelas parroquiales Arquidiocesanas y Diocesanas no tiene igual.

Las Escuelas Católicas son una parte muy importante de la historia de la Iglesia en los Estados Unidos. De manera significativa, la primera santa nacida en Estados Unidos, Sta. Elizabeth Ann Seton, estableció la primera escuela parroquial en los Estados Unidos. Fue San Juan Neumann, el primer obispo estadounidense en ser canonizado, quien estableció el primer sistema de escuelas diocesanas y sentó las bases de un legado de educación católica que perdura hasta nuestros días.

La fuerza de nuestras Escuelas Católicas es un testimonio de la determinación y el compromiso de nuestros antepasados de entregarle la fe católica a la próxima generación. El clima cultural de la época era a menudo hostil a los católicos, especialmente los católicos inmigrantes. Reconocieron que, además de proporcionar una excelente educación para sus hijos Escuelas Católicas también proporcionan una manera para ellos para transmitir sus valores más importantes, costumbres y creencias a la siguiente generación. Entonces y ahora la primera y principal misión de las Escuelas Católicas es la transmisión de la fe a través de una educación y formación integral de la persona. Las Escuelas Católicas existen para formar discípulos de Jesucristo, que están preparados para vivir su fe y cumplir su misión al servicio de la Iglesia, familia y sociedad. Buenos Católicos son buenos ciudadanos. Siempre ha sido así. Las Escuelas Católicas son insuperables como comunidades de fe, conocimientos y servicio a los demás.

Nunca ha sido fácil el mantener a nuestras Escuelas Católicas. Han florecido gracias al compromiso compartido de padres, congregaciones religiosas de hombres y mujeres y, por supuesto, párrocos y feligreses. En años posteriores, los profesores y personal no docente laical han contribuido con su enorme energía y talento. Todos compartían la convicción de que el sacrificio por las Escuelas Católicas vale la pena. Son una buena inversión. La educación católica ofrece un servicio insustituible a los padres en la proveer la educación, especialmente la educación religiosa, a sus hijos.

Directa o indirectamente, todos nosotros nos beneficiamos de las Escuelas Católicas. Con el fin de garantizar que la educación Católica se encuentre disponible en nuestra arquidiócesis para las generaciones futuras tenemos que asumir nuestra responsabilidad compartida para preservar y fortalecer el legado que hemos recibido de aquellos que vinieron antes que nosotros. Somos los beneficiarios de los sacrificios de los demás. Y tenemos que pensar en los que vendrán después de nosotros.

No podemos dejar que los padres de los niños de las Escuelas Católicas de hoy tengan que asumir a solas el costo total de la educación católica. Para la mayoría de las familias estaría simplemente fuera de su alcance. Las Escuelas Católicas no pueden ser sólo para unos pocos privilegiados que puedan pagarlos. Nuestras Escuelas Católicas han prosperado porque los Católicos han reconocido y aceptado que lo que se requiere es un compromiso compartido y un sacrificio compartido. El futuro depende de nuestra capacidad de mantener este espíritu de mayordomía, o buena administración de nuestros bienes.

Si somos capaces de igualar la creatividad y la gestión que caracterizó la dedicación y el apoyo de las Escuelas Católicas de nuestros antepasados, entonces el futuro de la educación Católica en la Arquidiócesis de Oklahoma City será realmente brillante. Ahora es nuestro turno.